jueves, 31 de diciembre de 2009

Actualizando

Hoy, último día del año, no tengo nada que decir.

Ya veremos mañana. Veremos que nos trae el próximo año.

Feliz noche vieja y una mejor Noche Nueva.

Saluditos.

Liz ;)

miércoles, 9 de diciembre de 2009

CRÓNICA DE UNA NOCHE EN URGENCIAS

En una de mis clases, Taller de prensa II, se me asigno como trabajo final una crónica interpretativa. Me encanta este género, sin embargo por cuestiones de tiempo y organización. (O sea, las posadas, fiestas y lunadas) No tuve tiempo de escribir una buena. Y en cambio entregue una que escribí mientras mi mama estaba una noche internada en el hospital. Mas que interpretativa es simbolica, además de muy personal. Es por eso que es un placer compartirla con los que me hagan el honor de leer mi blog. Se las dejo aqui, y nos vemos luego. Saluditos.
Pasaban de las dos de la mañana cuando llegue a mi casa. Mi mamá escucho que llegue y pronto me mando llamar. Nerviosa, me acerque a su cuarto.

- Hija, ¿Me traes una pastilla?-
- ¿Le duele algo? – pregunta tonta, pero imposible de reprimir-
- Si, me duele el estomago.

Rápidamente me dirigí al Botiquín familiar, una cajita de mimbre con inyecciones, montones de pastillas y sueros. Encontré la pastilla, le arrime agua y se la llevé a la cama. Entre quejas y lamentos se la tomo y me fui a dormir.

Por la mañana, olvide el incidente, hasta que me volvió a llamar pidiéndome otra pastilla. Se la lleve y le insistí en ir a Urgencias. Me dio un rotundo no.

- Terca - le dije. Pero bueno, al fin y al cabo es una mujer criada en el rancho acostumbrada a trabajar arduamente a pesar del clima o el cuerpo. Se recostó de nuevo. Y yo me fui.
Horas después se levanto por su propio pie y se fue a Urgencias. Me enteré varias horas después por una de mis hermanas. Molesta, decida a regañarla y preocupada por su estado me dirigí con ella. Mi papá y una de mis hermanas la acompañaba, pero aun así, mi disgusto no cesaba. Llegue al lugar cerca de las diez de la noche y lo primero que note fue el montón de gente que había ¿Será que no estoy acostumbrada a las emergencias y siempre esta así a estas horas? No lo sé. Francamente no quisiera saber. Cuando entre en recepción me dieron la información que necesitaba de mi mamá y me dirigí directamente con ella, sin vacilar, con seguridad, como si la situación fuera muy común para mi. Note el olor a alcohol y los mosaicos blancos del piso manchados, no quise detenerme a pensar que los provocaría. Levante la vista buscándola, estaba en una esquina, arrinconada, en la última camilla, acostada y con suero. No la vi pálida, clásico de un enfermo, y mucho menos cuando me vio y su rostro se ilumino con una sonrisa. Me desarmo totalmente. No pude regañarla, me acerque y simplemente le pregunté como seguía. Mi papá, mi hermana, ella y yo platicamos y reímos de unas cuantas tonterías hasta que finalmente nos dejaron solas. Me asignaron el “turno nocturno”. Me senté junto a ella y le dije que descansara. Mire mi silla en el angosto pasillo, y pasee mi mirada por las camillas de frente y alrededor. Un niño de cinco años estaba de vecino de mi madre, “Posible caso de Influenza” decía el papelito en la pared sobre su cabeza. Sonreí al ver a su mamá preocupada. No por la situación, si no por lo irónico de mis pensamientos. Tal vez en un futuro, este niño este sentado al lado de su mamá, igual que yo al lado de la mía, con una reprimenda contenida y con una sonrisa al saber que no es nada grave.
La mamá de Fabio es muy simpática y pronto me hace conversación. Hablamos hasta que nuestros enfermos se quedan dormidos. Me cae bien, y más su hijo. Es un niño tranquilo, no de esos que lloran toda la noche. Me canse de estar sentada. Salgo un rato a estirar las piernas. Casi son las dos de la mañana, antes un amigo me había regalado un cigarro. Mi cuerpo pide café. Busco la maquina. Decepción.

- Ya la quitaron - me dice un guardia. Hago gestos, le doy las gracias y me voy, camino entre pasillos, camino… camino…. Me siento como león enjaulado. Diez pasos al frente, dos pasos hacia atrás, media vuelta en un pie, ocho pasos de nuevo. Ya no se como distraerme. Mis pensamientos me atrapan. Los hospitales siempre me han dado un poco de miedo.
Mientras controlo mis nervios salgo a tomar aire, me siento en el área de ambulancias. Enciendo mi cigarro y observo a la gente distraídamente. Repentinamente una señora sale, los ojos llorosos no se notan mucho, mira a sus parientes detenidamente y con una palabra dicha casi en susurros, da a entender que su enfermo murió. Palabra sentenciante: “Ya”. No espera respuesta y vuelve a entrar, los demás sueltan el llanto, otro se muerde el labio conteniendo el gesto y uno mas, el más joven llora en silencio. Me hace pensar que tal vez era una persona mayor. El llanto no es ostentoso, si no más como de resignación. Me siento incomoda, una intrusa. Como si estuviera viendo una escena en la que no tengo nada que ver. De hecho así es. Yo no tengo nada que ver, lo siento mucho por la familia, pero supongo que a todos nos llega nuestra hora.

Recuerdo aquellos días cuando yo estaba enferma: Depresión severa fue el diagnostico. Cuando el doctor lo dijo en voz alta, creo que ni reaccione, solo fue una exclamación de “¿Y que sigue?”.
Muchas veces, aún medicada, pensaba en adelantar mi hora. Nunca me atreví. Sentía que era una falta de respeto para mis padres. Y al menos, en esa área, siempre fui muy estricta.
Respeto a mis padres vuelvo a pensar y camino nuevamente dentro, dejando los llantos y sollozos a mis espaldas. Regreso al lado de mi mamá, esta despierta, me pregunta donde he estado y yo comienzo a contarle todo.
Como lo sospeché mi mamá se entristece y me pide que resé por la familia. Le sonrió abiertamente y le digo:

- No gracias, ya sabe que no soy católica - me hace una mueca y me da más risa, fue casi infantil. Me sonríe también y después se queda callada. La miro detenidamente y veo que tiene los ojos cerrados. Esta rezando, pienso. Suspira fuertemente y se vuelve a recostar. Yo me siento en mi silla y mi “pasillito”.
Casi pasa otra hora, vuelvo a salir cuando me llega un mensaje. “Estamos afuera, salte”. Mis otras dos hermanas. Les pido que entren, se niegan, alegan que les da “cosa”. Les reprocho su actitud tonta, pero no las obligo. Comienzan a preguntar por el estado de mi mamá y les comento lo que dijeron los doctores:
- Esta bien, solo es un dolor de espalda muy fuerte, le van a hacer radiografías pero ya se siente mejor. Solo esperamos que se termine ese suero y la dan de alta. - Mis hermanas suspiran tranquilas. Me miran y saben que estoy cansada. Tratan de distraerme contándome su día. Lo logran.
Así estamos: una plática fraternal con un poco de frío de madrugada; y no puedo evitar pensar en la persona que murió y la familia que lloro ahí mismo, no hace mucho tiempo.
Súbitamente llega un taxi casi quemando llanta, un señor se baja rápido y abre la puerta trasera, toma en sus brazos algo y corre dentro. Pasan a nuestro lado y veo a la chica. Una señora y un niño bajan después y los siguen apresuradamente. Mi hermana los mira. Todos entran rápido y pronto unos estudiantes de enfermería corren tras ellos. Mi hermana me mira y dice convencida:

- Intento de suicidio.
- ¿Cómo crees? - Le pregunto escéptica.
- Mira las caras de los papas, es más de pena que de preocupación. - Los miro nuevamente, tal vez, le concedo con el pensamiento. Después de todo ella es la que estudia psicología.

Mis hermanas se despiden, mandan saludos a mi mamá y se van. Saben que voy a estar al pendiente y no se preocupan. Vuelvo a entrar a la zona de camilla y miro a una habitación privada, alcanzo a escuchar brevemente una conversación:

-¿Qué le paso? – pregunta un doctor
- Este… bueno… mmm, pues se tomo unas pastillas – contesta el señor.
Trato de ver a la paciente: la niña del taxi.

Me hace pensar nuevamente en mis tiempos de enfermedad ¿Mis padres tendrían esa cara? ¿Yo me hubiera tomado pastillas? ¿Cuáles se tomaría la niña? ¿Yo viviría o cumpliría mi meta? No lo se. Y otra vez, no me interesa, ahora estoy bien, estoy viva y estoy cuidando a mi madre.
Me siento junto a ella y le platico de mis hermanas y del taxi.
- ¿Cuántos años tendría?
- Tiene mami,- la corrijo- no lo se, tal vez 15 o 16 – respondo encogiéndome de hombros.
- Muchachas mensas – dice ella negando con la cabeza - ¿Por qué harán eso?
Me quedo callada, la miro a los ojos y le digo tomándola de la mano:
- Es gente enferma mami, no debe juzgarla. - Y tal vez a usted le hubiese tocado lo mismo, agrego en mi mente.

Lo bueno de ser mayor de edad, es que si te enfermas, tú decides decirles a tus padres sobre algunas cosas. Yo decidí no hacerlo. Ellos solo sabían que tomaba medicamento porque estaba enferma, nunca supieron de qué. Nunca preguntaron, nunca confesé.

Más tiempo pasa entre gota y gota del suero. Todo parece ser más lento. Me concentro en eso. Mi mamá duerme. Pronto amanecerá.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Llorar

Ayer vi rojo por primera vez en mi vida. Sentí que si no me detenían cometería una estupidez y casi la cometo. No se si fue una fortuna o mala suerte que me detuvieran. El punto es que cuando me calme, pensé, sentí y lloré.

Ultimamente lo hago mucho: llorar. Es increíble pensar como algo tan simple puede ser tan molesto y tan liberador.

Cuando estuve en depresión recuerdo que para mi llorar era el pan de cada día, pero me sentía tonta, humillada, débil, estúpida.

Hoy, llorar significa frustración, dolor e impotencia. Una misma acción. Diferentes significados. Lloro porque me duele perder a mi hermana. Lloro porque sé que no puedo hacer o decir nada. Lloro por impotencia. Lloro de coraje. Lloro de miedo. Y lloro porque no se que más puedo hacer.

¿Por qué no puedo llorar de felicidad? ¿Tendré la suerte de estar viva para poder hacerlo?

A como voy... a como vamos... lo dudo.

Lo único que puedo hacer es lo mismo que siempre he hecho: escribir.

En algún momento, todo terminará. Mientras, escribir me liberará.

martes, 17 de noviembre de 2009

El Discurso

Son las tres de la mañana y yo despierta. Como siempre. No es extraño que no me sienta cansada. Me siento estresada, pero de una manera diferente. En cuatro horas tengo clases, dicción es la materia y un discurso es el examen. No tengo problemas para hablar en público, los que me conocen lo saben, tampoco tengo problemas para desarrollar un tema, tengo problemas para aterrizar ese tema en lo que quiero comunicar dentro del tiempo límite.

Me explíco: tengo entre cinco y siete minutos para hablar de un tema libre. (El concepto de la mujer moderna). Cuando me explicaron en que consistía el dichoso examen no me preocupe. Grave error. Al principio muchos temas se me ocurren -y no digo que no pueda desarrollarlos-, el problema es el como lo hago dentro del limite de tiempo. Hablo muy rápido, y por más que quiera disminuir la velocidad, no puedo. Es mi forma de hacer las cosas. Es mi forma de hablar. Mi forma de ser.

Ahora, si resulta que logro modificar la velocidad temeré ser muy lenta y que el tiempo se me acabe y no termine de exponer lo que quiero. Porque para esto, el discurso tiene que ser para convencer, es decir, persuasivo.

¿Como lograr que el tiempo y la velocidad (mi velocidad) se ajusten perfectamente para llegar a un buen resultado?

No lo sé.

Dentro de cuatro horas lo averiguaré. Al fin y al cabo soy periodista, trabajo mejor bajo presión.

Nos estamos viendo.

lunes, 16 de noviembre de 2009

La prolongada falta

No tengo idea de hace cuanto tiempo que no escribo. No tengo idea de hace cuanto que no duermo, que no como, que no pienso, que no siento. Para mi escribir es mi vida. Y últimamente tuve una racha de "tedio crónico", es mas, en este momento escribo por inercia. Solo porque lo necesito hacer. No alargare mas esta falta. Tengo mucho que contar, y poco que callar. Así que estén atentos, esta sera la ruta donde TODO saldrá: la verdad y la opinión escondida y censurada que guardo para mi misma.

Mis dedos navegaran en el teclado sin miedo a despertar gente por el golpeteo. Mis labios repetirán cada palabra que escriba y mi mente pensara en cada frase que no digo.

El silencio ya no sera una opción. La H nunca fue tan ruidosa.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Sigo viva....

Hola,

Esta entrada es solo para avisar que sigo viva... y para dar las gracias a quien sea que me siga leyendo (Wow, no creí que tuviera "seguidores").

En estos momentos, después de una conferencia muy ilustrativa sobre periodismo narrativo, estoy en búsqueda de la noticia.

Porque estoy convencida de que detrás de cada suceso, de cada historia, de cada detalle existe una verdad oculta.

... Entonces.... sigo buscando... y mientras nos vemos luego.

Prometo, publicar una entrada mañana... ¡lo juro! (una buena).

Saludos, Liz.

lunes, 3 de agosto de 2009

Algo de mi

Un poco de mi, a petición. Mi nombre es Lizbeth, como ya sabrán, tengo 21 años y estoy estudiado la licenciatura en Periodismo. Por lo regular no puedo dormir por la noches por lo que me considero nocturna, y tambien situacion que me ha ganado un apodo a pulso, de parte, tanto de mi familia, como de mis amigos: Lechuza.

Soy la mayor de 4 hermanas, un fastidio total, unas mascotas necesarias que no saben pronunciar bien mi nombre y solo se les ocurre decirme diminutivos o palabras a medias como "bis", "bisbot" o "bisbota". Mi hermana -la mas pequeña- tiene 13 años, otra 18 y la otra 20 recien cumplidos. Todas somos dignas hijas de mi papa (en lo orgulloso) y de mi mama (en lo necio) así que imaginen como es el "ambiente" lleno de hormonas en mi casa tooooooodos los días.

Me encanta leer, es mi vicio, mi mundo y mi escape. Puedo comenzar un libro y si me atrapa la historia no soltarlo (sin dormir y sin comer) hasta que no lo termine (es en serio). Otro vicio, que tengo y no es tan "sano", es el cigarro y el café... no fumo mucho, una o dos cajetillas por semana, pero eso si, tiene que ser mentolados o de plano blancos... y el café... pues con que sea café... me caen gordos esos cafés que solo están "pintados" y me cae peor la gente que los prepara así... pero también comprendo que en gustos se rompen géneros.

Con respecto a los géneros musicales me considero del tipo ecléctica, pero tengo una leve inclinación hacia el rock alternativo, o en español o ligero o como sea que le quieran llamar. Adoro con toda la palabra la voz de Bumbury, me transporta... me eleva... me gusta y también me encantan las canciones de tipo "historia" de rata blanca, mago de oz, savia, etc.

Tengo un circulo de amigos mas bien, extraño. Creo que a su modo todos somos extraños, pero lo extraño de mis amigos extraños (valgame la rebundancia) es que NO TENEMOS IDEA DE PORQUE SOMOS AMIGOS. Cada uno tiene su personalidad bien definida: los ahí desde los nobles como caballos, hasta los demonios vestidos de persona, pasando por el ingenuo, el extrovertido, el curiosamente normal y finalmente el misteriosamente raro. Aunque aveces nos turnamos en el papel, ya que todos tenemos un poquito de todos. Fruto del tiempo que llevamos juntos.

En cuanto a mi, pues creo que no soy la mejor persona para juzgarme. Siempre he sido egocéntrica, vanidosa, narcisista y medio megalómana, así que mi opinión no es de fiar. Y al decir eso compruebo lo que dije, pues estoy pecando de falsa modestia; simplemente el ser humilde no va conmigo. Obviamente todo lo que escriba, aunque este improvisando (he ahí el porque de las faltas ortográficas) es premeditado por mi mente.

Siempre fui "adelantada" a mi edad, viví la "edad de la punzada" a muy temprana edad y tuve mis merecidos castigos, también muy pronto. Siempre fui perversa -a falta de una mejor palabra- y ahora el karma se me devuelve. No me quejo. Simplemente lo señalo. Por lo tanto a mi "corta" edad vivo una etapa de "transición" que espero y termine pronto.

Mi naturaleza, mas bien, pensativa me provoca disgustos, pues como mencione antes, ultimamente soy de los que piensan y no de los que actúa. Pero comenzaré a actuar... de un momento a otro, no se darán cuenta, tal vez ni yo. Pero en el momento en el que lo decida...

martes, 28 de julio de 2009

Borrón y cuenta nueva


¿Borrón y cuenta nueva?
¿Cuantas veces he dicho eso? ¿Cuantas veces lo habré cumplido? Sean las que sean casi estoy segura que, si hacen una resta, al igual que a mí, tus números saldrán en negativo...

He pensado y pensado... mucho.
Y siempre llego al mismo lugar después de mi introspección: a ningún lado.
A veces creo que ese es mi problema: pienso demasiado las cosas, pero ¿que seria de nosotros si no pensáramos? además ¿porque "nuestra generación" ya no piensa? Los filósofos y escritores de antaño se la pasaban analizando su vida, su día, su vivir. Es mas, ¡hacian esculturas de como la gente pensaba! ¿Lo recuerdan?
En cambio ¿no sean fijado que la gente de ahora ya no se detiene a pensar? ¿Cuantas veces ha pasado que cuando una persona se queda callada y ustedes les preguntan "que tienes" y te contestas "solo pensaba", la juzgamos de loca o nos parece ridícula?
Nos burlamos de los que piensan... nos burlamos de los que disfrutan la soledad. Puedo ir más lejos y decir que hasta le tenemos miedo. Le tememos tanto a la soledad como al silencio.
Ayer estaba haciendo demasiado calor, no teníamos nada que hacer y era noche, como las 11. Mi amigo, Boni y yo salimos a comprar una nieve o un frappe, que nos antojo mi hermana, pero no sabíamos a donde ir taaaan tarde. Además era domingo, así que fuimos con Yeya, (una señora que vive a la vuelta de mi casa y vende cena), y como no teníamos hambre, nos decidimos solamente por una sumbanana -zum banana- (no se cual es la forma correcta).
Después de mi respectivo cigarro, comenzamos a caminar sin rumbo fijo; no fuimos a mi casa, simplemente caminábamos.

Y fue así: con nuestros respectivos "platanotes con chocolate" que salimos a la carretera, caminando por tooooodo el camellón, platicando y comiendo, disfrutando de la platica taaaan a gusto que no nos dimos cuenta cuando llegamos al final del bici ciclo.
Decidíamos volver y ya sin postre que disfrutar que nos diera excusa para estar callados, nuestros temas de conversación se acababan y cada cosa que decíamos terminaba en un "si ya me contaste... " o un "yo estaba contigo cuando paso".
Entonces fue cuando me detuve a la orilla del camino y arranque una flor, mi amigo volteo y se me quedo viendo como si fuera la cosa mas extraña que había visto en su vida y casi sentí su pregunta en la mirada.
Yo solamente le dije: "Últimamente he tomado muy literal eso de `tomate el tiempo para observar, ver y oler una flor´, así que cada vez que paso por aquí, lo hago" le sonreí y seguimos nuestro camino, disfrutando del silencio y de la platica ocasional.
Casi cuando llegábamos a mi casa me dijo repentinamente: "Tienes razón, una vez leí en algún libro que decía que cuando pasaras por un lugar que te gustara, te tomaras tu tiempo en disfrutarlo, y si no podías que al menos caminaras a la mitad de la velocidad con la que por lo regular caminas... y cada vez que paso por el parque, cerca de mi casa, procuro hacerlo, aunque no siempre puedo ver todo".

Nos sonreímos mutuamente y seguimos hasta mi casa, donde nos sentamos en la banqueta a mirar el cielo estrellado (raro en estos días de lluvia constante) y a dejar que los zancudos se dieran un banquete con nuestra sangre.

Les invito a que lo hagan, que no tengan miedo, caminen en la noche sin rumbo fijo, deténganse a oler una flor, a mirar un parque... a disfrutar del silencio y la soledad...


...los invito a pensar... a simplemente pensar por pensar.

domingo, 19 de julio de 2009

Verdadera identidad ¿?





Mi monstruo-amigo, el miedo (mitad demonio,
mitad dios) ya no está conmigo.
Su cuerpo se ha convertido en palabras, en
imágenes, en creación.



Ana Inés de Avruj













Anoche estaba en mi escritorio (mi cama) meditando sobre que debía de escribir cuando la lluvia se soltó repentinamente sin avisar, y entonces se me prendió el foco (cosa curiosa porque en la calle se fue la luz) y me dije a mi misma: mi misma, no seas tonta simplemente ¡suéltate! Igual que la lluvia.


Era de madrugada, apunto de dar las seis, y la lluvia arreciaba cada vez mas, los relámpagos iluminaban el cielo, pero no sonaban los truenos muy fuerte, lo único que se escuchaba era el repiquetear de las gotas (y un poco de granizo) y no pude mas que envidiar a la lluvia.
Y es que ¿Por qué es tan difícil fluir y soltarse y ser como en verdad somos?

En mi caso es difícil, ya que yo simplemente no puedo. Siempre me he considerado una persona que se adapta fácil a las circunstancias, sociable en cierta medida y muy comunicativa en el sentido de que me gusta mantener conversaciones con diferentes tipos de personas, con ideas y puntos de vista diferentes a los míos, sin molestarme.

Pero dentro de mi, (y no creo ser única en ese sentido) existen varias personalidades que complementan un todo que es la “original”. Digamos que el Doctor Jeckyll y Mister Hyde viven dentro de mí, complementándome.

Sin embargo, últimamente mi Dr. Jeckyll, que proveía de inteligencia, creatividad y “rareza”, se fue desvaneciendo poco a poco y un día, sabrá Dios cuando, se fue y me dejo sola con Mr. Hyde, del que como cualidades solo puedo mencionar su determinación y franqueza.

Me explico: Mr. Hyde representa en mí una persona extraña, y no de “buena manera”, es una mezcla extraña entre seriedad, odio y vulnerabilidad…. Un tipo de misantropía no tan “severa” la cual ciertamente es difícil en este momento de controlar.

Me he convertido en una persona que ni yo conozco, me encierro en mi mundo debido, principalmente, a mis constantes cambios de humor, y no es solo que me sienta triste o alegre, si no que repentinamente estoy feliz y no tengo idea porque, luego, de la nada, estoy encabronada y no se porque… entonces, si ni yo me aguanto, ¿Qué esperanzas tengo de que otra persona me aguante? Además ¿Por qué someter a las personas a que conozcan al Hyde que existe en mí?

Es por eso que últimamente he decidido, no salir, no conocer gente nueva, y tratar, en la medida de lo posible de no obligar a mis contados amigos a verme en esta forma tan volátil.

Todo esto con la finalidad de buscar al Dr. Jeckyll para que me ayude a controlar este monstruo y para tratar de encontrar el equilibrio y así poder ver al espejo a la risueña, sarcástica y sociable Lizbeth de siempre.

Solamente, estoy buscándome… y espero encontrarme antes de que el espejo deje de mostrar mi imagen y en cambio refleje la de alguien mas… de alguien que no soy yo… solo… sigo buscando... solo sigo buscándome.



miércoles, 15 de julio de 2009

El Inicio



Caminos extraños aparecen ante mi,

las sombras antes borrosas

ahora son disueltas en luz.

Cierro una caja de dolores,

traumas y angustias.

Empiezo una vida con libertad

y algo de astucia

Vivo el momento,

con alegría inusitada.

Me siento tranquila

y un poco alborotada

La vida transcurre;

discreta y distante,

Yo...

simplemente disfruto

este día...

este instante.

He decidido comenzar un blog como experimento, basada principalmente en el hecho de que no tengo disciplina, pero si en un futuro pienso seguir con mi carrera es momento que me obligue a mi misma a cumplir con un plazo fijo.



Este experimento esta pensado primordialmente en el desahogo. Muchas veces, principalmente en la noche, mis pensamientos se agolpan en mi mente sin darme tregua alguna, y en el momento en el que quiero sacarlos simplemente se atoran: literalmente tengo las palabras atoradas en el tintero.




Mientras tanto dedicare mi tiempo total y exclusivamente a la definición estricta de este blog, contestar las preguntas: ¿que quiero? ¿cada que tiempo? ¿sobre que temas? ¿de que manera? etc.


Ahora, descansare un poco, fue una noche larga y un día ajetreado.


Supongo, que nos vemos.



Como sea, adiós.







Por cierto, la fotografia del camino, no es mia, es de Carlos Cuevas. Pueden encontrar su blog tambien con fotos muy bonitas. Y la otra la encontre en google. El pensamiento al principio es de mi autoria.

Aclaro porque no soy partidaria de los plagios.