domingo, 19 de julio de 2009

Verdadera identidad ¿?





Mi monstruo-amigo, el miedo (mitad demonio,
mitad dios) ya no está conmigo.
Su cuerpo se ha convertido en palabras, en
imágenes, en creación.



Ana Inés de Avruj













Anoche estaba en mi escritorio (mi cama) meditando sobre que debía de escribir cuando la lluvia se soltó repentinamente sin avisar, y entonces se me prendió el foco (cosa curiosa porque en la calle se fue la luz) y me dije a mi misma: mi misma, no seas tonta simplemente ¡suéltate! Igual que la lluvia.


Era de madrugada, apunto de dar las seis, y la lluvia arreciaba cada vez mas, los relámpagos iluminaban el cielo, pero no sonaban los truenos muy fuerte, lo único que se escuchaba era el repiquetear de las gotas (y un poco de granizo) y no pude mas que envidiar a la lluvia.
Y es que ¿Por qué es tan difícil fluir y soltarse y ser como en verdad somos?

En mi caso es difícil, ya que yo simplemente no puedo. Siempre me he considerado una persona que se adapta fácil a las circunstancias, sociable en cierta medida y muy comunicativa en el sentido de que me gusta mantener conversaciones con diferentes tipos de personas, con ideas y puntos de vista diferentes a los míos, sin molestarme.

Pero dentro de mi, (y no creo ser única en ese sentido) existen varias personalidades que complementan un todo que es la “original”. Digamos que el Doctor Jeckyll y Mister Hyde viven dentro de mí, complementándome.

Sin embargo, últimamente mi Dr. Jeckyll, que proveía de inteligencia, creatividad y “rareza”, se fue desvaneciendo poco a poco y un día, sabrá Dios cuando, se fue y me dejo sola con Mr. Hyde, del que como cualidades solo puedo mencionar su determinación y franqueza.

Me explico: Mr. Hyde representa en mí una persona extraña, y no de “buena manera”, es una mezcla extraña entre seriedad, odio y vulnerabilidad…. Un tipo de misantropía no tan “severa” la cual ciertamente es difícil en este momento de controlar.

Me he convertido en una persona que ni yo conozco, me encierro en mi mundo debido, principalmente, a mis constantes cambios de humor, y no es solo que me sienta triste o alegre, si no que repentinamente estoy feliz y no tengo idea porque, luego, de la nada, estoy encabronada y no se porque… entonces, si ni yo me aguanto, ¿Qué esperanzas tengo de que otra persona me aguante? Además ¿Por qué someter a las personas a que conozcan al Hyde que existe en mí?

Es por eso que últimamente he decidido, no salir, no conocer gente nueva, y tratar, en la medida de lo posible de no obligar a mis contados amigos a verme en esta forma tan volátil.

Todo esto con la finalidad de buscar al Dr. Jeckyll para que me ayude a controlar este monstruo y para tratar de encontrar el equilibrio y así poder ver al espejo a la risueña, sarcástica y sociable Lizbeth de siempre.

Solamente, estoy buscándome… y espero encontrarme antes de que el espejo deje de mostrar mi imagen y en cambio refleje la de alguien mas… de alguien que no soy yo… solo… sigo buscando... solo sigo buscándome.



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