miércoles, 2 de diciembre de 2009

Llorar

Ayer vi rojo por primera vez en mi vida. Sentí que si no me detenían cometería una estupidez y casi la cometo. No se si fue una fortuna o mala suerte que me detuvieran. El punto es que cuando me calme, pensé, sentí y lloré.

Ultimamente lo hago mucho: llorar. Es increíble pensar como algo tan simple puede ser tan molesto y tan liberador.

Cuando estuve en depresión recuerdo que para mi llorar era el pan de cada día, pero me sentía tonta, humillada, débil, estúpida.

Hoy, llorar significa frustración, dolor e impotencia. Una misma acción. Diferentes significados. Lloro porque me duele perder a mi hermana. Lloro porque sé que no puedo hacer o decir nada. Lloro por impotencia. Lloro de coraje. Lloro de miedo. Y lloro porque no se que más puedo hacer.

¿Por qué no puedo llorar de felicidad? ¿Tendré la suerte de estar viva para poder hacerlo?

A como voy... a como vamos... lo dudo.

Lo único que puedo hacer es lo mismo que siempre he hecho: escribir.

En algún momento, todo terminará. Mientras, escribir me liberará.

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