viernes, 15 de enero de 2010

Y los pendientes para este año son:

Y los pendientes que llevo en lo que va del año:

Escribir la carta.

No se porque me esta costando tanto trabajo escribir la de este año, ¿será tal vez por las cosas que pasaron y que no se si fueron positivas o negativas? ¿Tal vez por qué este año que viene esta lleno de espectativa? ¿No quiero recordar lo que paso durante el año? ¿Será por qué no tengo ningun consejo que darme?

Cumplir mi promesa.

Me prometi despreciarle. No odiarle, pero si ignorarlo (mínimo). Pero mientras más trato de ignorarle más pienso en él y si mas pienso en él más desprecio le tengo y si más desprecio le tengo más te quiero tener cerca y si más cerca le tengo mi sentidos se nublan. ¿Por qué tiene esa influencia en mi? ¿Por qué cuando lo tengo cerca mis palabras no tienen la fuerza que deberían? ¿Mi problema será psicologico? Es decir ¿Cuantas personas tropiezan de nuevo con la misma piedra mas de 6 veces?

¡¡YO TENGO DESDE EL 2006 TROPEZANDO!!

Son la 5:49 de la mañana y se fue. Llego desde las 3 y media, clandestinamente, como siempre. Charlamos, reimos y nos comportamos. Pero a la hora de despedirnos algo en sus ojos me dijo que queria más que un beso en la mejilla. Me resistí al principio. Forceje (¿se escribe así?) pero al final cuando él se dio por vencido y me soltó vi la derrota grabada en su rostro y yo lo bese. ¿Cómo me hace quedar eso? 

¡¡MALDITA SEA!!

¡Soy tan debil cuando se trata de él!

¡¡LO ODIO!!

Y no quiero odiarlo porque lo contrario al Amor no es el Odio: es la Indiferencia.



Nota: La primera parte ("Desde el 2006 tropezando") la escribi antes de que llegara. Creo que se nota un poco.

sábado, 2 de enero de 2010

Mis tradiciones

Por lo regular hoy (02 de Enero) siempre comienzo a pensar en las cosas planeadas para este año. Cosas que obvio casi nunca hago. No sé porque lo hago aún ha sabiendas de que no voy a hacer nada, es como una tradición o costumbre. Sin embargo este año he decidido no pensar en planear nada. Tal vez así termine haciendo algo.

Otra tradición que tengo para empezar el año es revolver TODAS mis cosas: mis libros, mis copias (de la escuela), mis escritos, mis periódicos, cuadernos, apuntes, recortes, carpetas, hojas sueltas, notas escritas a mano, poemas, leyendas, cuentos, etc., en fin todo lo que use durante este año. Todo lo tengo 'organizado'. Para la gente común es un total desmadre, pero para mi es un caos organizado. Sé exactamente donde tengo que, así que si a mi me funciona no tengo porque hacerlo de otra manera.

Como decía, empezando el año revuelvo mis cosas, lanzo todo a mi cama y como se que no dormiré (ya dormí casi un día completo) comienzo a ver y analizar todo lo recolectado. Unas cosas las tiro, otras las pego en "La pared" (otro día hablare sobre ella) y otras las vuelvo a guardar en el cajón de los recuerdos (también hablare de eso luego). Esta tradición es de disciplina, de concentración y además me permite estar encerrada en "mi misma" el suficiente tiempo para evaluar lo ocurrido en el año que terminó.

Pero a pesar de que es una de mis favoritas no sustituye -ni se compara- en lo más mínimo con la tradición que espero ansiosa durante todo el año: Leer la carta.

Durante el mes de enero (por lo regular la primera semana) me reservo una noche para mi sola, en la cual saco un sobre que tengo debajo de mi colchón donde están varias cartas escritas desde hace 9 años. Una por año. Son cartas, escritas de mí para mí. ¿Es raro? No lo sé pero mentiría si dijera que no me gusta. Adoro con toda la extensión de la palabra esa tradición porque después de que leo todas las cartas, obviamente, escribo una, platicándome todo lo que paso en el año y los consejos que me doy para evitar los mismos errores, es una carta muy personal de la persona que mas me conoce, la única que sabría que siento, que pienso y que debo o no debo hacer.

Uno pensaría que es una tontería escribir o leer lo que sabes que hiciste, pero si lo intentan, verán que después de escribir la carta, en un mes aproximadamente no recordarán lo que escribieron. Sin embargo tendrán bien presente lo que leyeron.

¡Es tan divertido leer lo que dice la Lizbeth de hace 9 años! ¡Y tan frustrante ver el modo en el que escribía! Después de todo apenas tenia 12 años. Lo mas gratificante es ver la manera en la que maduras, también te das cuenta de las cosas que cambian, de lo que en determinado año fue una total tragedia para ti, ahora es una tontería que da risa. Y también ver como algunas cosas no cambian nunca, como tus verdaderos amigos, tu familia, tus ideas y creencias y sobre todo UNO MISMO.

Porque a pesar de que creces, maduras y piensas que todo cambia, la verdadera esencia de tu ser siempre será la misma. Siempre. Y eso se nota en las letras. Se nota en las palabras, en las oraciones, en los párrafos, en las cartas.

Es ahí cuando te das cuenta de que siempre vivirás Entre letras y pensamientos.

Saludos ;)

Liz