viernes, 30 de abril de 2010

El subconsciente, el inconsciente, el consciente y él


Hacía un calor endemoniado, así que decidí acostarme un rato después de bañarme. Estuve todo el día de ayer “trabajando” en mi protocolo de investigación. Por lo que estaba mentalmente agotada. No había nadie en mi casa, solo mi hermana menor que también se había quedado dormida al llegar de la escuela. No supe en qué momento me quede dormida, pero estaba “disfrutando” de un sueño un tanto “adolescente” y “hormonal”. Creo que fue el calor de la tarde, sumado a las pastillas que he tomado.

Sea como sea el sueño llegaba a la parte más interesante cuando leves golpes en la puerta me despertaron por completo. Con las mejillas arreboladas fui a la ventana para ver quién era. La sensación en mi estomago fue difícil de descifrar: ¿mariposas o nauseas?

(Aún hoy sigo sin saber que fue).


-          - ¿Qué quieres? – le dije con inmediatamente al abrir la ventana de la puerta y con la mano en la cintura
-          - Huy… vine en buen plan… como amigo, al menos escúchame ¿no? – ok, era lo mínimo que se merecía, así que le hice la seña de que siguiera hablando.
-          - Ok, te escucho, habla rápido.
-          - Vine a invitarte a la casa de un amigo, para hablar, como amigos que somos. Eso es todo. – no sé que esperaba, pero ciertamente eso no era.
-          - No manches, ¿es en serio?... ¿que no tienes dignidad? Te he corrido dos veces, te he cerrado la puerta en las narices enfrente de tus amigos y aun así ¿vienes a invitarme a una fiesta? – le dije con los ojos desorbitados ¿Qué clase de hombre soporta tanta humillación?
-          - Por eso vengo solo y en la tarde. – dijo reprimiendo una sonrisa – Es en buen plan….
-          - ¿De cuantas maneras diferentes o en qué idioma tengo que decirte que te vayas, que no te quiero ver, que ya me canse de esto, que ya me canse de “tú y yo”?
-          - … ¿te pareces a alguien que conozco?.... – me dijo – Ah, espera, Eres tu – y sonrió.
-          - ¿Me estas escuchando al menos?.... ¿esto no es un juego, ya te había dicho? – por un momento creí que también se me escaparía una sonrisa. La verdad es que me estaba halagando mucho el hecho de que tuviera tanta insistencia. – Es en serio H, vete.
-          - Lo sé, lo sé…. pero te prometo, te juro, que ya no te voy a lastimar… - fue ahí cuando mi orgullo de mujer tapatía salió a flote. ¿Qué le pasa a este idiota? ¿Me tiene lástima? ¿ cree que yo estoy sufriendo? ¿me está teniendo compasión?  – entonces….
-          -¡Vete! – le dije enojada pero tranquila – es suficiente, ya escuche lo que tenias que decir y me vale… no me importa si vienes solo, acompañado, de día o de noche, si vienes en buen o en mal plan. No te quiero en mi vida. Esta es la única manera que tengo para sacarte de ella. Así que ya basta, vete. – se me quedo viendo, como sopesando mis palabras y dijo tranquilamente-
-          - Y si te digo que a mí también me vale. Que no me importa que me corras mil veces, que voy a seguir viniendo.
-          - Perfecto, entonces veremos quién se cansa primero: tu al venir o yo al correrte.  y cerré la ventana dejándolo ahí, de nuevo.


Me volví a acostar, pero tenía esa sensación en el estomago. No sé si era emoción o coraje. No podía creerlo. ¿Acaso hice algo tan malo que el karma me castigaba? ¿Es un castigo por disfrutar de mis sueños? ¿Es la forma del destino de decirme “estas agusto ¡Toma! Para que despiertes”?
Como sea, mejor seguí haciendo mi trabajo y decidí no pensar en eso. Cuando llego mi mamá le conté. Cosa rara en mí, pues en lo que respecta a H, no le cuento nunca nada, desde que me dijo que no aprobaba mi amistad con él. 

Eso fue todo. Mi mamá me escucho pero no dijo nada. Yo estaba entre sorprendida, indignada y emocionada. Así que no emitió ninguna opinión. Le dije: “Sea como sea, que siga viniendo el tipo. Solo tengo que aguantar, y correrlo unos meses más. De todas maneras cuando salga de la escuela y venga a buscarme no sabrá a donde me fui. Y ahora sí, que me busque por cielo, mar y tierra haber sí  me encuentra”. 

Cuando llegó la noche me acosté tranquilamente. Pero no podía dormir. Daba vueltas en la cama. Y otra vez comencé a soñar.

Soñé que huía y entraba a un hotel muy elegante, pero en lugar de entrar por el lobby, entraba por la puerta de servicio. Por miedo a que me viera alguien. Cuando subía las escaleras veía el elevador y entraba en el. El elevador era muy raro, era como una especie de jaula o cuna de acero y se cerraba por fuera con un pasador. Subía y veía como pasaban los pisos, pero repentinamente se detuvo, y me quede atorada entre dos pisos que para colmo eran los más altos del edificio. Y trataba de salir pero no podía. Yo veía a la gente (las mucamas) pasar por las escaleras, les gritaba pero no me escuchaban, hasta que una me vio y me dijo que me iba a ayudar, pero en eso me desperté.

Escuchaba golpes en la pared. Mi hermana estaba en la computadora y también se levanto asustada.


-          - ¿Qué se oye? – me dijo al verme despierta y asustada también
-          - No sé, son como golpes – le dije tratando de ubicar el sonido
-          - ¡Mami! – grito mi hermana - ¿es usted? ¿es allá arriba?
-          - Aquí no es – dijo mi mama también a grito pelado – yo creí que eran ustedes.

Comenzó a haber movimiento en la casa, las luces de los cuartos se prendían. Rocío prendió la luz de la calle y abrió la puerta. Fue cuando la escuche. Yo seguí semi levantada en mi cama. 

-          - ¡¡No mames!! ¿Qué estás haciendo? – dijo sorprendida
-          - Golpeo la pared hasta que Lizbeth salga – una voz masculina y muy tomada contesto sínicamente.
-          - Ah, - dijo Rocío – perfecto – y cerró la puerta azotandola -¡MAMI! Háblele a la policía. ¡Es el estúpido del hormiga que dice que va a golpear la pared hasta que Lizbeth salga!
-          - Idiota y patético – dije negando con la cabeza - ¿Qué cree que gana con esas actitudes de troglodita?


Se siguieron escuchando los golpes en la pared. Mi mamá bajo muy enojada y dispuesta salir. Fue cuando me levante y le dije: 

            - No madre, no salga usted, no tiene chiste. Solo se portará grosero, deje voy yo y arreglo esto de una vez por todas. – me puse una chamarra y cuando lo hacía vi que mi primo venia bajando las escaleras. Lo miré para decirle que no hiciera nada. Lo que menos quería era que se armará el alboroto o provocar una pelea. Además H es de cuidado. Y sé que, aunque mi primo sea más grande en estatura y complexión física, H podía ganarle más fácilmente y hacerle mucho daño. – Déjame a mí. Ya me canse. Y ahora si se las verá negras este idiota.
-          - ¿Le hablo a la policía? – dijo mi tía.
-          - No tía, permítame, ahorita soluciono esto.


Abrí la puerta con toda la actitud “matona” que podía y lo busque con la mirada, ya no estaba. Voltee para el otro lado y vi su espalda y la misma ropa con la que había venido en la tarde. Iba, con el paso clásico de una persona enojada, casi haciendo berrinche. Vi como golpeaba un árbol y le arrancaba las hojas salvajemente. Me reí y me metí a la casa. Me encontré de frente con mi mamá, mi primo, Rocío y no sé quien más. 


-          - Ya se fue, ya se fue... ya no salgan. – les dije aguantando la risa – ya no hay pedo.
-          - Yo quiero ver – dijo mi primo, muy curioso - ¿es el mismo tipo de la otra vez?
-          - Si ese idiota – dijo mi mamá muy molesta - ¿Dónde va?
-          - No sé y no me importa – respondió Rocío y se volvió a poner en la compu – conmigo topa el cabron.


Todos se rieron, mientras yo los había dejado en la puerta y me había escurrido muy discretamente a mi cama. Busque mi celular y mire la hora: 2:40 a.m.

Igual que siempre, ironice en mi mente.

¿Qué se creía este tipo como para venir a mi casa a armar semejante alboroto?
¿Acaso no hablo claro cuando le digo que no lo quiero ver?
¿Qué hombre, de hecho, que persona en sus cabales soporta tanta humillación?


Al menos se que yo no soportaría NADA así, ni de mi parte, ni de mis conocidos. Y mucho menos el estar exhibiéndome. Para mí eso solo demuestra la falta de respeto propio, de orgullo, de autoestima. Y lo único que me provoca al verlo en otras personas es indiferencia.¿Alguien puede explicarme que demonios piensa?

Me dijo mi vecina ayer, cuando platicaba con ella en la tarde sobre otras cosas que tampoco entiendo: “Es que tú tienes el corazón muy frío”. 

Seré la reina del hielo o lo que sea. Pero yo no estoy para soportar este tipo de actitudes TELENOVELESCAS.

Como dijo mi hermana Rocío: “¡CONMIGO TOPA!”


 Ahora la pregunta del millón: ¿Volverá?

Hagan sus apuestas, señoras y señores. 


Nos vemos luego. Un beso. 


sábado, 24 de abril de 2010

Y ella escribió "Es mi decisión"

Llevo toda la semana soñando a mi hermana (Voldemort) bañada en sangre. Y no es cualquier sueño, es del tipo de sueños que te trauman. Casi como pesadillas. De esos de los que casi puedes oler y sentir todo lo del sueño.

Pues así he estado toda la semana. Hasta que dije: "Me comeré mi orgullo y le mandaré un recado con mi mamá". Mi orgullo puede doblegarse, pero jamás mi dignidad. 

Como sea, el punto es que le mande una "carta" que decía textualmente:

"Te he soñado toda la semana bañada en sangre. Y tengo un presentimiento. Sabes que no debes ignorar mi advertencia. Y sabes el trabajo que me cuesta escribirte estas líneas. Quiero que sepas que eres bienvenida a la casa cuando gustes, siempre y cuando llegues sola. Sin sombras, sin chaperones o dementores. Tal vez así podamos hablar tranquilamente de todo. La verdad extraño a mi hermana. Por favor, ten los huevos suficientes para venir y volver a ser Liliana. No quiero irme con una hermana menos. Ven cuando gustes. Lizbeth".

Eso fue todo. La doble y escribí en el frente: "VOLDEMORT". Cuando desperto mi mamá se la di, la tomo sin decir nada y le dije: Aseguresé de que la lea. Y me fui a dormir. 

Llevaba sin dormir mucho tiempo. No podía mantener el sueño por mas de dos horas seguidas. Y por mas acostumbrada que este a desvelarme, me estaba sintiendo mal. Además esta semana es mi semana de "descanso" de mis pastillas, así que me sentía "DEL NABO",

Me ocupe en otras cosas y la verdad, es que se me olvido lo que había hecho. Para mi fue como parte del sueño... no lo sentía real. No lo sé. Mi cabeza es rara. Bloquea lo que me desagrada de una manera en la que cuesta descifrar si es fantasía o realidad. Sueño o Vigilia. ¿Me explico?

El punto es que hasta ayer que regrese de mi consulta mensual con el "doctor familiar" (eufemismo para PSIQUIATRA) y después de que mi mama vio como me tomaba mis antidepresivos me dio la "respuesta". Una simple hojita, escrita de su puño y letra, la cual decía a grandes rasgos que "no me metiera en su vida", "que ella lo amaba y que él la amaba a ella", "que la dejará en paz porque es su decision", "que evitara el estarle mandando recaditos porque ella sabia lo que hacia", etc.  (Creo que con eso se entiende el sentido de la "carta").

Y finalmente en mayúsculas y remarcado con la pluma y casi subrayado decía: "ES MI DECISIÓN".

Sorprendentemente la leí con una parsimonia que hasta a mi me llego a preocupar. Sonreí y lo primero que pensé fue: "Perfecto... pero que ni se le ocurra a la babosa que yo llevare el café en su velorio... y mucho menos las galletas". 

Doble la cartita, la deje en mi cama y seguí haciendo mi protocolo de tesis, hasta que llego la noche y me dormí.  

Desperté a eso de las cinco de la mañana y no he podido dormir desde entonces... fue ahí cuando volví a pensar en sus palabras. 

No me da tristeza. Al menos ahora se que ella QUIERE estar en esa situación... y mínimo... recibió mi advertencia. 

Entonces me conformo con decir: De mi parte es todo... no queda nada mas que hacer, decir o escribir respecto a Voldemort.

Porque más que ser "la que nunca debe ser nombrada" para mi ahora es "la que se fue y no regresará".

 

 

domingo, 18 de abril de 2010

Una nueva teoría (mini entrada)

Platicabamos, mis hermanas (Uva y Marlene) y yo con mi vecina (la que me cae bien) y comentabamos, entre lagrimas y risas, la situación de mi otra hermana (Voldemort = la que NUNCA debe ser nombrada en mi presencia) y surgio una nueva teoría:

Vecina: Oye, se que se escucha medio cabron... pero... ¿no crees que este metida en drogas?
Liz: ¡¡No jodas!!, No creo... aunque pensandolo bien, preferiría que fuera eso. Al menos así tendría una solución.
Vecina: ¡Que culera! ¿En serio prefieres que tu hermana se este drogando a que este haciendo lo que hace por su propia voluntad?
Lizbeth, Uva y Marlene (al mismo tiempo): Claro/ Definivamente/ La neta si.

¿Será que somos tan malvadas?

sábado, 17 de abril de 2010

Un mal incio para ¿una buena semana?

Esta semana se la llevo el viento. Literalmente. Muchas cosas pasaron pero nada dejo huella y todo me marco.

El lunes comenzó con una noche sin sueño y con una fuerte migraña por la mañana acompañada de fuertes nauseas. 


Mi tía sale a trabajar a las 8 de la mañana y regresa 15 minutos después diciendo que la habían despedido (cuidaba a una señora con Parkinson y locura senil todos los días, solo el domingo descansaba, así que no la veía mucho). Auméntenle el tener que soportar las "cursilerías" o "empalagosismos" y un complejo de auto conmiseración lastimero de su parte (vivió mas de 25 años sometida por un marido golpeador y un complejo de inferioridad muy marcado)  a los que no estoy acostumbrada y tenemos como resultado un negro día - aunque eso es decir poco-. 


Además de todo lo anterior mi mamá sale a la papelería y le roban su bicicleta.


Resultado: Policía  0 / Malandrines: 5464684154641641 (los tipos se han robado bicicletas de niños aún cuando los niños las siguen montando). 


Como es de imaginarse estaba muy enojada. No comí nada porque sabía que vomitaría. Aun así… no pude mantener ni el agua en mi estomago. 

Con el dolor de cabeza, el dolor de estomago y el hambre que me mataba, preferí dormir, todo el día. Y aún así, cuando desperté en la tarde-noche, seguía de malas. La migraña no daba tregua y el fuerte sentimiento en mi pecho de que "me había perdido de algo" tampoco. Me metí a bañar pensando que el agua helada calmaría mi temperamento. Colmo, el agua estaba caliente y me moleste aún más al salir y sentir el calor y la humedad de la noche. Me vuelvo a acostar en mi cama con las luces apagadas.


Después: el horror. Tocan la puerta, mi primo abre.  


- Lizbeth te hablan - dice mi primo. 


Hago cara de fastidio. 


- ¿Quien? - sigo con mi cara de "fuchi" y sin levantarme de la cama, tapándome el ojo con una mano, pues estoy segura de que si la quito, quedaré tuerta. 


- No sé, no lo conozco. - Me dice inocentemente.


- Pu"% Ma$"% ¡MARLENE! ¡Ve fíjate quien es! - Le ordeno a mi hermana menor. Obedece sin chistar (todos me conocen cuando estoy de malas).


- Es el Hormiga – dice tranquilamente sin ocultar su desagrado.


La reacción fue en cadena: el grito de ¡Ay no! de mi mama se mezclo con mi grosería y el gruñido de mi hermana. Todos me miraron esperando una reacción (Mi mal humor no engañaba a nadie). Me levante rápido y mirando al cielo pidiendo paciencia, salí a su encuentro. 


Al abrir la puerta, algo en mi se transformo y en lugar de sentir ira, deje de sentir. Lo vi, me vio. Me sonrió, y trato de acercarse a mí con la intención de un abrazo mientras decía: Hola hermosa.


Aquí debo señalar que iba vestida de mallones largos (a la pantorrilla) grises y una playera negra (de esas de las que regalan en los eventos como “agradecimiento” por participar) y el pelo suelto y sin cepillar, (mi cabellera es larga y rizada, así que siempre doy la imagen de una medusa… y me sentía igual) su halago me pareció imprudente y sin sentido. 


Al ver que no me suavizaba con sus “buenas maneras” trato de decirme aún con la sonrisa y bromeando:


- La última vez que vine te portaste bien cul… - no pudo terminar su frase porque lo interrumpí.


- ¿Qué quieres? – La sonrisa desapareció enseguida



-  ¿Cómo que que quiero?


- ¿A qué viniste?... no estoy de humor para soportar pendejadas … vete…  - Miro detrás de él y veo el mismo carro morado en el que había llegado la otra vez, tal vez dentro estaban los mismos “tipos” que me vieron correrlo  y ¿aun así se animaba a “tratar” de verme? – no quiero verte… `caile´.


- Lizbeth ¿Qué te pasa?.. ¿Por qué estas así?


- Ya te dije, no quiero verte, estoy de malas, le robaron la bici a mi mama, tengo migraña, no he comido nada y tengo calor. Es la última vez que te lo digo por las buenas: vete  –  le digo tranquilamente y pronunciando en un tono calmado. Sin levantar la voz, sin rastro de enojo o cualquier otro sentimiento.


- No me quieres ver hoy… o nunca…  - Me dice viéndome como si yo hablara en otro idioma.


- Ya te dije, no estoy de humor… vete. – Intento entrar a mi casa, cuando lo escucho rechinar los dientes (sé que no es buena señal), me detengo y lo escucho masticar las palabras mientras se me acerca.


- No me voy a ir, me vale que me quede aquí toda la noche, quiero estar contigo y aquí me voy a quedar. – mi mira retándome y su ceja se curva de una manera especial (Siempre me pareció como si fueran los cuernos o algo por el estilo y me gustaba mucho, esta vez me sentía indiferente).


- Esto no es un juego Hormiga, haz lo que quieras, quédate o vete… me da igual. Simplemente entiende que no te quiero ver… y ya. No estoy de humor así que evítate mas humillaciones.


- Lizbeth estas…. – no lo dejo terminar otra vez. Le pongo la mano en la cara (se que le molesta eso, y lo oigo rechinar los dientes de nuevo). – Dímelo entonces… dime que soy un idiota, que soy un “nefasto” y un “naco”… dime que no soy suficiente para ti.


- No tengo porque darte gusto. Piensa de ti lo que quieras, piensa de mi lo que quieras. A mí me viene valiendo. Simplemente haz lo que quieras – le dije a medio bostezo - , yo tengo sueño y me duele la cabeza, así que buenas noches… con permiso. – le dije finalmente para apartar su brazo que detenía la puerta para que yo no entrara.


- ¡No! ¡Espérate! – lo escuche casi gritar, y también escuche el “huuuuuuuuuuuuuuuuu” de sus amigos. No dije nada, no mire atrás, no tuve reacción alguna.


Cerré la puerta y lo siguiente que vi fue a mi mamá, mi tía, mi primo y mi hermana mirándome fijamente. Nadie dijo nada. Según ellos miraban la televisión, la verdad es que el volumen era tan bajo que ni yo, que pase por un lado, escuchaba algo. O tal vez estaba “en shock” y no me daba cuenta de las cosas.


Me volví a acostar y me puse la toalla húmeda en la cara. Sentía ardiendo mi piel. Bajo la toalla note mi sonrisa. Y comencé a “des-anestesiarme”.  Sentía como corría la adrenalina por mi cuerpo. Y no pude estar acostada más tiempo. Me senté en mi cama y mi primo me miro.


- ¿Ya se fue? – pregunto bajito y “tanteando” terreno.


-  No creo. Ha de estar tratando entender lo que le dije. – le sonreí a mi primo. Él me regreso la sonrisa y fue a su bicicleta a desamarrar la cadena. Lo mire interrogante.


- Por si acaso – Lo vi meter la cadena en su pantalón y reír nerviosamente. Solté la carcajada.  


- Créeme que no es necesario. – Mi primo no conoce la historia o el “pasado oscuro” que nos une a H y a mí. Pero creo que con lo poco que mis hermanas le habían contado tenía suficiente para creer que mi vida era una película de drama/acción. Y no esta tan equivocado. (Jajajajaja).


Más tranquila me volví a recostar en mi cama, y escuche cuando mi hermana menor y mi primo salieron de la casa a “tomar aire”. Mi mamá y mi tía habían tenido suficiente de la “televisión” así que se fueron a cenar. Casi un minuto después, Marlene volvió a entrar y me dijo:


- Lizbeth te hablan.


- Chin&!$” ¡¡¡¡¿¿¿¿y ahora quien????!!!! – dije gritando y levantándome de brinco.


- Jonathan – dijo mi hermana y se burlo de mi.


- Ah. – dije algo avergonzada.


Salí a encontrarme con mi amigo. Aunque debo confesar que también quería saber si H seguía por ahí. Salude a mi amigo de beso. Y el saludo a mi primo y a mi hermana. Un carro paso por la calle lateral y mi hermanita me empujo adentro de la casa.


- Pensé que era… - me dijo a modo de excusa y agacho la mirada.


Me reí y la abrace. Agarre de la mano a mi amigo y entramos a mi casa. Me acosté y el se sento a mi lado. Me volví a poner la toalla en la cara.


- Te vas a dormir- dijo sorprendido -  ¿Estas enferma? ¿Qué tienes?  – pregunto preocupado.


- Migraña – le dije con un nudo en la garganta.


- Pobrecita – dijo en tono sarcástico y comenzó a “sobarme” la cabeza.


Mi mamá entro a mi cuarto para preguntarme si iba a cenar y saludo a mi amigo (ellos se llevan muy bien) mientras, yo, bajo la toalla, lloraba silenciosamente.


No fue mucho, pero fue suficiente.


Comencé a participar en la plática, aún bajo la toalla. Y después de 15 minutos (aprox) mi amigo se fue. Y yo pude mandar un mensaje a una amiga para “desahogarme”.


Me sentía bien. Rara. Pero bien.


Tenía la emoción contenida.


Estaba… ¿feliz?


Quería llorar, pero también quería reír a carcajadas. Me sentía bien por lo que hice por mí, pero me sentía mal por como lo hice sentir.


La verdad estaba entre mi lado “malo” y mi lado “bueno”.


Una parte de mi sentía pena por H. Porque sabía lo mucho que lo había herido al no explicarle el porqué de mi decisión (desde la vez anterior).


Pero otra parte de mi estaba feliz, porque sabía que a pesar de todo, esa era la única manera de “soltarme” de él.


Porque me di cuenta de que aún en mis momentos de “locura” más marcada, puedo ser cabal y firme.


Hable con mi amiga por teléfono y mientras lo hacía me subí a la azotea de mi casa. Últimamente me gusta estar mucho ahí. El frio de la noche acompañado del viento fue el mejor remedio para mi migraña. Cuando baje (una hora después) me sentía bien. Me sentía viva. Aunque muy cansada. Así que me tome mis pastillas, me acosté y pronto me quede dormida.


Pero bueno. Eso solo fue el lunes.


Lo demás… tal vez lo cuente… tal vez no… lo “importante” fue esto.

Lo demás… es solo lo “común”.

sábado, 10 de abril de 2010

Manías (curiosidades)

Hace buen rato que he querido hacer esta entrada, pero siempre me ha dominado el miedo de encontrar más de mi de lo que conozco (tal y como pasa frecuentemente cuando escribo).

Pero bueno, me gano la curiosidad de descubrir y leer mis rarezas.

* Aclarando: Cuando leemos la definición que nos proporciona el diccionario, en lo que respecta a temas de salud mental, encontramos que la palabra manía describe dos condiciones muy distintas: aquella “especie de locura, caracterizada por delirio general, agitación y tendencia al furor”, así como una “extravagancia o preocupación caprichosa por un tema o cosa determinada”. Fuente




- Es físicamente imposible para mi salir a la luz del Sol por voluntad propia. Y si lo hago tengo que "renegar" y salir con lentes de Sol.


- Tengo que leer un libro completo aunque no me guste. Si no lo hago me siento incomoda y si tardo mucho tiempo en hacerlo lo vuelvo a empezar.


- Me da asco la nata, el jocoque y la crema demasiado liquida, mucho. Muchísimo. Simplemente vomito. 


- Me muerdo las uñas, pero solo si están limpias. Si no lo están primero las limpio (con el cortauñas) y luego me las muerdo. 


- Me trueno constantemente los dedos de las manos, el cuello y cuando estoy acostada o sentada, los de los pies. 


- No puedo comer agusto si somos demasiados en la mesa. Prefiero esperar a que todos terminen y comer yo sola. Odio esa "costumbre" de atravesarse o pedirse las cosas cuando están comiendo: - ¿Me pasas la sal? - Pero no me gusta el silencio en la mesa. 


- Tengo que esta escuchando música siempre. Principalmente cuando leo. Aunque me concentro tanto que no escucho la música, excepto cuando es un punto o una pausa prolongada. No me gusta el "silencio" porque escucho demás. 


- Le hago comentarios en  voz baja a la tele, la compu, el radio, los libros conversaciones de otras personas que escuche sin querer, etc. 


- Odio que me regañen. Ya lo había mencionado antes. 


- Prefiero el suelo que los sillones. Cuando me siento en el suelo, siempre cruzo los pies (En posición de tipo Yoga) y si estoy en una silla, sin brazos, con un pie debajo. 


- Siempre aviso cuando estoy de mal humor. Y no puedo ver a nadie a los ojos en ese momento porque lo golpeo. 


- No soporto que me vean llorar. Ni hablar entrecortado o hacer gestos mientras lo hago. 


- No puedo usar cuello de tortuga o blusas muy cerradas. Simplemente me asfixio. El escote es lo mio. 


- Cuando estoy analizando una situación hago preguntas a otros yo misma respondo. No les doy oportunidad de responder. 


- Cuando busco algo en línea, necesito buscar al menos en tres paginas diferentes. Aunque digan lo mismo. Y por mas insignificante que sea la búsqueda. 


- Si me interrumpen cuando estoy hablando no me molesto, te escucho pero te interrumpo y te digo ¿me permites?. Pero si tu hablas, hay un 90% de probabilidad de que te interrumpa con una pregunta o un comentario (sarcástico, por lo regular) y yo ni cuenta me de. 


- Siempre, siempre, sieeeeeeeeeemmmmpre creo tener la razón. Y soy muy persuasiva para convencerte a ti también de que lo creas, aunque yo sepa que estoy equivocada. Así que debes ser firme y tener buenos argumentos sustentados. 


- Manipulo a la gente. Técnicamente soy pasivo agresiva. Y tampoco me doy cuenta cuando lo hago. (Ok, si me doy cuenta, pero no puedo evitar hacerlo). 


- Creo en cosas esotéricas: hadas, duendes, fantasmas, ángeles, brujas, etc. Creo en el infierno y en los demonios, pero dudo de la existencia de un Dios y del cielo. (Lo se, es irónico).


- Escribo mucho.... muchísimo: Poemas, cuentos, cartas historias, anécdotas, pensamientos, refranes, frases celebres, etc. Tengo cuadernos llenos de eso. Pero NUNCA dejaré que alguien lo lea. (Bueno he hecho mis excepciones de vez en cuando con uno que otro escrito). Y todos saben que cuando me muera, esos cuadernos, se van conmigo. 


- Hasta cierto punto soy EMO, pienso mucho en la muerte, pero no con miedo, si no con respeto y fascinación. 


- Siempre dejo dicho a alguien lo que quiero cuando me muera: "ser cremada", "no me dejen sola en el velorio", "no se te vaya a olvidar poner mis cuadernos", "te encargo mi vida  virtual", "en mi epitafio quiero que diga: POR FIN DUERME", etc. 


- No me gusta estar maquillada todos los días.


- Si me dicen no se puede, más me obsesiono con la idea. 


- Me molestan las cursilerias.


- Puedo vivir días sin fumar, pero tengo que tomar café, de otra manera me pongo histérica. 


- No me gusta el Jitomate (Tomates rojos) y odio la Papaya, el melón por su olor. 


- Yo no como Chile. NUNCA. 


- No me gusta el Seven. Prefiero el Sprite. 


- No como Piña en trozos, solo en jugo.


- Cualquier tipo liquido que tenga grumos o semillas debe de ser colado. De otra manera vomito. (Eso incluye a los pedazos de frutas en el yogur, las aguas de sabor y los grumos del atole).


- No me gusta el limón porque me recuerda cuando nos accidentamos. (Lo primero que me dieron después de sacarme del carro "en llamas" fue una paleta de relojito sabor limón). 


- Si me asusto, me enojo o me deprimo, me dan nauseas. 


- No puedo comer huevos. Pero si son en tortilla o cocidos me esfuerzo. (Aunque deben estar preparados de cierta manera). 


- Cuando me baño siempre es con agua "fría" y comienzo lavándome el pelo. Ademas debo estar cantando toooooodo el tiempo. Y no tardo mas de 10 minutos. 


Ya me canse, así que para terminar, diré la obvia:


- No puedo "trabajar" bien de día. Me desconcentro fácilmente. Necesito oscuridad total para hacer las cosas "como me gustan". Así que si es de día y estoy sola, siempre bajo las cortinas y me aíslo lo mas que pueda. 
Soy nocturna (Aún con pastillas para dormir y todo)
Soy una lechuza. 




Creo que en lugar de ser "Manías" esto se convirtió en "Lizcuriosidades". Como sea, son las siete de la mañana. Me iré a dormir, necesito terminar (empezar) mi protocolo de tesis. 


Y ademas: es sabado social y el "hombre de mis sueños" me espera en.... bueno... en mis sueños de hecho. 


Jajajajaja. 


Un beso. 


Lizbeth






miércoles, 7 de abril de 2010

¿Será la primavera?




07/Abril/2010

3:17 a.m.

Ya es miércoles y aún no puedo quitarme esa "idea" de mi cabeza. El lunes, o mejor dicho, la madrugada del lunes soñé con él. No es un él que conozca, pero es tan familiar que no puedo evitar el sentir esto tan fuerte.

Nunca he sido romántica. De hecho me molesta lo cursi...

....

......................


..........................................


........................................................

..........................................................................

............................................................................................................

Bueno, bueno, acepto que me gustan los libros de "novelas rosas" pero se diferenciar la realidad y la fantasía....

.........................................

................................................................

......................................................................................................

Esta bien, CASI siempre, se diferenciar la verdad de la fantasía.

Aunque, claro, Harry Potter es real y yo estoy convencida de que "El profeta" es el futuro diario donde escribiré y desarrollare mi carrera. Aunque sea una muggle. ;)

Pero retomando el tema: Se que es una tontería porque literalmente es: El hombre de mis sueños, pero fue tan vivido, fue tan real.

Estas ultimas semanas he estado más cociente que nunca de mi espiritualidad, de mi instinto, de mis deseos. Y siento en lo profundo de mi mente, de mi corazón y de mi alma que alguien, un él, un ÉL (con mayúsculas) me esta buscando.

Siento como un "gancho" tira dese mi ombligo hacia algún lugar. Pero no se cual. No se quien, no se nada.

Lo único que sé es que lo conoceré dentro de poco.

¿Es tonto? ¿Acaso mis pastillas acabaron con la poca cordura que tenia? ¿Sera un deseo reprimido y mi desesperación es tanta que mi inconsciente lo esta "materializando" en mis sueños?

Sea como sea no puedo permitirme el dudar de mi.

Creo firmemente en que es una señal que me exige el tirar el muro que me rodea. Esta `fobia social´en la que me confine, debe terminar.

Nunca he sentido la "necesidad", tan común en las mujeres (y los hombre también), por "tener novio" o "una relación `seria´" o un "compañero", me molesta la idea de ser co-dependiente emocionalmente de alguien, o que alguien lo sea de mi.

Pero esta vez "algo" es diferente.

No tengo miedo, pero si estoy nerviosa, creo que aunque todavía no se quien sea, las "mariposas revolotean en mi estomago".

¿O será que comí algo que me hizo daño?

Oo?