viernes, 30 de abril de 2010

El subconsciente, el inconsciente, el consciente y él


Hacía un calor endemoniado, así que decidí acostarme un rato después de bañarme. Estuve todo el día de ayer “trabajando” en mi protocolo de investigación. Por lo que estaba mentalmente agotada. No había nadie en mi casa, solo mi hermana menor que también se había quedado dormida al llegar de la escuela. No supe en qué momento me quede dormida, pero estaba “disfrutando” de un sueño un tanto “adolescente” y “hormonal”. Creo que fue el calor de la tarde, sumado a las pastillas que he tomado.

Sea como sea el sueño llegaba a la parte más interesante cuando leves golpes en la puerta me despertaron por completo. Con las mejillas arreboladas fui a la ventana para ver quién era. La sensación en mi estomago fue difícil de descifrar: ¿mariposas o nauseas?

(Aún hoy sigo sin saber que fue).


-          - ¿Qué quieres? – le dije con inmediatamente al abrir la ventana de la puerta y con la mano en la cintura
-          - Huy… vine en buen plan… como amigo, al menos escúchame ¿no? – ok, era lo mínimo que se merecía, así que le hice la seña de que siguiera hablando.
-          - Ok, te escucho, habla rápido.
-          - Vine a invitarte a la casa de un amigo, para hablar, como amigos que somos. Eso es todo. – no sé que esperaba, pero ciertamente eso no era.
-          - No manches, ¿es en serio?... ¿que no tienes dignidad? Te he corrido dos veces, te he cerrado la puerta en las narices enfrente de tus amigos y aun así ¿vienes a invitarme a una fiesta? – le dije con los ojos desorbitados ¿Qué clase de hombre soporta tanta humillación?
-          - Por eso vengo solo y en la tarde. – dijo reprimiendo una sonrisa – Es en buen plan….
-          - ¿De cuantas maneras diferentes o en qué idioma tengo que decirte que te vayas, que no te quiero ver, que ya me canse de esto, que ya me canse de “tú y yo”?
-          - … ¿te pareces a alguien que conozco?.... – me dijo – Ah, espera, Eres tu – y sonrió.
-          - ¿Me estas escuchando al menos?.... ¿esto no es un juego, ya te había dicho? – por un momento creí que también se me escaparía una sonrisa. La verdad es que me estaba halagando mucho el hecho de que tuviera tanta insistencia. – Es en serio H, vete.
-          - Lo sé, lo sé…. pero te prometo, te juro, que ya no te voy a lastimar… - fue ahí cuando mi orgullo de mujer tapatía salió a flote. ¿Qué le pasa a este idiota? ¿Me tiene lástima? ¿ cree que yo estoy sufriendo? ¿me está teniendo compasión?  – entonces….
-          -¡Vete! – le dije enojada pero tranquila – es suficiente, ya escuche lo que tenias que decir y me vale… no me importa si vienes solo, acompañado, de día o de noche, si vienes en buen o en mal plan. No te quiero en mi vida. Esta es la única manera que tengo para sacarte de ella. Así que ya basta, vete. – se me quedo viendo, como sopesando mis palabras y dijo tranquilamente-
-          - Y si te digo que a mí también me vale. Que no me importa que me corras mil veces, que voy a seguir viniendo.
-          - Perfecto, entonces veremos quién se cansa primero: tu al venir o yo al correrte.  y cerré la ventana dejándolo ahí, de nuevo.


Me volví a acostar, pero tenía esa sensación en el estomago. No sé si era emoción o coraje. No podía creerlo. ¿Acaso hice algo tan malo que el karma me castigaba? ¿Es un castigo por disfrutar de mis sueños? ¿Es la forma del destino de decirme “estas agusto ¡Toma! Para que despiertes”?
Como sea, mejor seguí haciendo mi trabajo y decidí no pensar en eso. Cuando llego mi mamá le conté. Cosa rara en mí, pues en lo que respecta a H, no le cuento nunca nada, desde que me dijo que no aprobaba mi amistad con él. 

Eso fue todo. Mi mamá me escucho pero no dijo nada. Yo estaba entre sorprendida, indignada y emocionada. Así que no emitió ninguna opinión. Le dije: “Sea como sea, que siga viniendo el tipo. Solo tengo que aguantar, y correrlo unos meses más. De todas maneras cuando salga de la escuela y venga a buscarme no sabrá a donde me fui. Y ahora sí, que me busque por cielo, mar y tierra haber sí  me encuentra”. 

Cuando llegó la noche me acosté tranquilamente. Pero no podía dormir. Daba vueltas en la cama. Y otra vez comencé a soñar.

Soñé que huía y entraba a un hotel muy elegante, pero en lugar de entrar por el lobby, entraba por la puerta de servicio. Por miedo a que me viera alguien. Cuando subía las escaleras veía el elevador y entraba en el. El elevador era muy raro, era como una especie de jaula o cuna de acero y se cerraba por fuera con un pasador. Subía y veía como pasaban los pisos, pero repentinamente se detuvo, y me quede atorada entre dos pisos que para colmo eran los más altos del edificio. Y trataba de salir pero no podía. Yo veía a la gente (las mucamas) pasar por las escaleras, les gritaba pero no me escuchaban, hasta que una me vio y me dijo que me iba a ayudar, pero en eso me desperté.

Escuchaba golpes en la pared. Mi hermana estaba en la computadora y también se levanto asustada.


-          - ¿Qué se oye? – me dijo al verme despierta y asustada también
-          - No sé, son como golpes – le dije tratando de ubicar el sonido
-          - ¡Mami! – grito mi hermana - ¿es usted? ¿es allá arriba?
-          - Aquí no es – dijo mi mama también a grito pelado – yo creí que eran ustedes.

Comenzó a haber movimiento en la casa, las luces de los cuartos se prendían. Rocío prendió la luz de la calle y abrió la puerta. Fue cuando la escuche. Yo seguí semi levantada en mi cama. 

-          - ¡¡No mames!! ¿Qué estás haciendo? – dijo sorprendida
-          - Golpeo la pared hasta que Lizbeth salga – una voz masculina y muy tomada contesto sínicamente.
-          - Ah, - dijo Rocío – perfecto – y cerró la puerta azotandola -¡MAMI! Háblele a la policía. ¡Es el estúpido del hormiga que dice que va a golpear la pared hasta que Lizbeth salga!
-          - Idiota y patético – dije negando con la cabeza - ¿Qué cree que gana con esas actitudes de troglodita?


Se siguieron escuchando los golpes en la pared. Mi mamá bajo muy enojada y dispuesta salir. Fue cuando me levante y le dije: 

            - No madre, no salga usted, no tiene chiste. Solo se portará grosero, deje voy yo y arreglo esto de una vez por todas. – me puse una chamarra y cuando lo hacía vi que mi primo venia bajando las escaleras. Lo miré para decirle que no hiciera nada. Lo que menos quería era que se armará el alboroto o provocar una pelea. Además H es de cuidado. Y sé que, aunque mi primo sea más grande en estatura y complexión física, H podía ganarle más fácilmente y hacerle mucho daño. – Déjame a mí. Ya me canse. Y ahora si se las verá negras este idiota.
-          - ¿Le hablo a la policía? – dijo mi tía.
-          - No tía, permítame, ahorita soluciono esto.


Abrí la puerta con toda la actitud “matona” que podía y lo busque con la mirada, ya no estaba. Voltee para el otro lado y vi su espalda y la misma ropa con la que había venido en la tarde. Iba, con el paso clásico de una persona enojada, casi haciendo berrinche. Vi como golpeaba un árbol y le arrancaba las hojas salvajemente. Me reí y me metí a la casa. Me encontré de frente con mi mamá, mi primo, Rocío y no sé quien más. 


-          - Ya se fue, ya se fue... ya no salgan. – les dije aguantando la risa – ya no hay pedo.
-          - Yo quiero ver – dijo mi primo, muy curioso - ¿es el mismo tipo de la otra vez?
-          - Si ese idiota – dijo mi mamá muy molesta - ¿Dónde va?
-          - No sé y no me importa – respondió Rocío y se volvió a poner en la compu – conmigo topa el cabron.


Todos se rieron, mientras yo los había dejado en la puerta y me había escurrido muy discretamente a mi cama. Busque mi celular y mire la hora: 2:40 a.m.

Igual que siempre, ironice en mi mente.

¿Qué se creía este tipo como para venir a mi casa a armar semejante alboroto?
¿Acaso no hablo claro cuando le digo que no lo quiero ver?
¿Qué hombre, de hecho, que persona en sus cabales soporta tanta humillación?


Al menos se que yo no soportaría NADA así, ni de mi parte, ni de mis conocidos. Y mucho menos el estar exhibiéndome. Para mí eso solo demuestra la falta de respeto propio, de orgullo, de autoestima. Y lo único que me provoca al verlo en otras personas es indiferencia.¿Alguien puede explicarme que demonios piensa?

Me dijo mi vecina ayer, cuando platicaba con ella en la tarde sobre otras cosas que tampoco entiendo: “Es que tú tienes el corazón muy frío”. 

Seré la reina del hielo o lo que sea. Pero yo no estoy para soportar este tipo de actitudes TELENOVELESCAS.

Como dijo mi hermana Rocío: “¡CONMIGO TOPA!”


 Ahora la pregunta del millón: ¿Volverá?

Hagan sus apuestas, señoras y señores. 


Nos vemos luego. Un beso. 


3 comentarios:

  1. Jajajajaja ¿en serio? ¿por qué? :S ¡¡¡¡Que alguien me explique por favor!!!!

    ¿Que tengo que hacer para que ya no lo haga?

    ¡¡Recomendaciones también son bienvenidas!!

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  2. Jeje... lo que tienes que hacer es no hacer nada... extinción se llama. Al principio lo normal es que se de un aumento de la conducta, como pudiste comprobar, pero tras un tiempo la conducta-problema desaparece, por no tener consecuencias, ni positivas ni negativas.

    Un saludo!!

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¡¡sueltalo!!