viernes, 28 de mayo de 2010

A solo unos días

A solo unos dias de ser oficialmente egresada de la licenciatura en periodismo me doy cuenta de los nervios que mi consciente no me deja sacar durante el día. Pero mi subconciente, mas sabio, mas perspicaz y más atormentador, me recuerda todas las noches. 

Curiosamente, no he tenido problemas para dormir en estos días, de hecho hasta me levanto temprano (8 o 9 de la mañana) y me sorprendo. Pero, (siempre hay un pero) cuando despierto me doy cuenta de los nervios que tengo al recordar mis sueños. 

He soñado que despierto y me arreglo muy linda para ir a clases, y que cuando llego mis amigos me "chulean" y me preguntan: 
- Liz ¿donde esta tu toga? 
-¿Toga? ¿Para que quiero la toga? 
- No seas mensa, vamos a ir a guadalajara a tomarnos la fotografia de generación. 
-Ah bueno... ¿cuando? 
-¡AHORITA!
- ¿Como que ahorita? ¿que voy a hacer?
- Ve por la toga y nosotros le decimos al encargado que te espere.
-ok

Y voy a recoger mi toga pero cuando regreso, ya me habían dejado. :'(
También he soñado que no me tomo las fotografías para la titulación y por ende no me dan mis papeles. Que no puedo liberar mi servicio social, que no puedo asistir a la toma de protesta... ¡Uff! Infinidad de sueños que reflejan mis nervios.
Otro de mis sueños recurrentes es que no termino mi tesis. O que la rechazan. Y esta semana ese miedo se ha intensificado por culpa del coloquio. 

Es el 10 de Junio. Se supone que no es obligatorio, pero aumentara la calificación en una de mis materias y permitirá que mi proyecto sea presentado "oficialmente". 

Las personas que participaremos, que según tengo entendido seremos alrededor de 15, tendremos 10 minutos para exponer frente a maestros y compañeros, -auxiliados con video, diapositivas, sonido, música ambiental, dibujitos, plastilina y crayones o cuanta herramienta necesitemos- el protocolo de investigación. 

A grandes rasgos solo será una clase larga y algún tipo de retroalimentación por parte de los maestros que nos harán el favor de escucharnos, los que, se supone, nos harán recomendaciones, tal vez alguna indicación, no se, alguna palmadita en el hombro para indicarnos que continuemos por el "camino del bien investigativo" (neologismo recién acuñado por mi)... pero aún así, me provoca algun tipo de incomodidad-nerviosismo-susto.

Algo curioso porque nunca me ha incomodado el hablar en público. De hecho me gusta. Es una de las formas en las que mi personalidad creída, narcisista y prepotente se manifiesta. Pero, para mi, mi protocolo de investigación esta hecho de una manera tan poco común que siento que lo estoy haciendo mal, y que en el momento que lo presente ante los maestros y hasta cierto punto expertos en el tema (algunos tienen maestría o incluso doctorado sobre lo que yo estoy investigando) me verán con cara de "¿Esta niña idiota que cree que esta haciendo?" y una de las cosas que no puedo soportar es esa mirada caracteristica que todos regalamos cuando no quieres ser grosero con alguien que sabes que esta "menso". (Creo que debería de cambiar el "menso" por "inferior intelectualmente" ¿parece menos vulgar?)

Me da risa mi actitud, la verdad. Pero bueno, a pesar de mi forma de ser (tan segura y confiada), también soy normal y tengo derecho a tener miedo  y ponerme nerviosa ¿no?

Pero como dijo mi idola Elizabeth Bennet en Orgullo y Prejuicio cuando el Sr. Darcy se acerca a escucharla tocar el piano: "Si cree que al acercarse provoca mi nerviosismo solo tendrá como resultado que me envalentone aún más, no tengo miedo a las críticas, temo que no me critiquen".

Ps igual estoy estoy yo. 

Ya María Felix bien lo decía: "QUE HABLEN... BIEN O MAL... PERO QUE HABLEN". (Aunque creo que ella se refería a otro tipo de habladurías, pero se entiende la idea ¿no?)

Un beso y nos seguimos viendo. 

Lizbeth ;D

lunes, 24 de mayo de 2010

30 simples cosas que me arrancan una sonrisa

Acabo de leer un blog donde indica las 50 cosas gratis que nos dan felicidad. Debo decir que me identifico con algunas: 10, 11, 14, 15, 17, 24, 25, 27, 31. Pero mis favoritas serían la 33, 34, 42, 45 (¡¡y deberían de leer bien la 47!!!).

Pero en general, he aquí las mías:

  1. El olor del café en la mañana.
  2. Hablar por horas con algún amigo sobre nada.
  3. Recibir un halago de alguna persona importante para mí. (Mis amigos, mis hermanas, mis papas).
  4. El olor característico de una biblioteca o de una librería.
  5. Mojarme por culpa de la lluvia.
  6. La luna y las estrellas a las 4 de la mañana.
  7. El roce del viento en mi cara y mi cabello.
  8. Un abrazo sincero.
  9. Un beso apasionado.
  10. La música.
  11. Escribir.
  12. Bailar.
  13. Que mis hermanas me pidan consejo o asesoría y me hagan caso.
  14. Despertar por culpa de un trueno y darme cuenta de la tormenta en el momento “cumbre”.
  15. Leer un viejo poema o pensamiento escrito por mí en algún cuaderno de mis amigos o de mi mamá.
  16. Caminar con tacones.
  17. Volver a leer un libro y no recordar que es lo que ocurre.
  18. Terminar algo que empecé en el momento en el que lo predije.
  19. Mantenerme fiel a mi palabra.
  20. Que mi papá me diga que está orgulloso de mí sin motivo aparente y me bese en la frente.
  21. Cerrar los ojos y sentir al mundo.
  22. Despertar… simplemente despertar.
  23. Recordar vivamente mis sueños.
  24. Trazar metas a futuro y estar completamente segura de que las lograré.
  25. Despedirme y no sentir tristeza.
  26. Recortar imágenes, fotos o frases y pegarlos en “La pared”.
  27. Cambiar las sabanas de mi cama.
  28. Arreglarme bella y sexy y no salir a ningún lado.
  29. Regalar una caricia y que cierren los ojos mientras lo hago.
  30. Encontrar recaditos de mis amigos en mis cuadernos.

Estas son algunas de las cosas que me hacen sonreír sinceramente. Son gratis... y son fácilmente accesibles y taaaaan simples.

¿Que tal si lo intentas?

Nos estamos viendo.

Un beso, Liz ;)

viernes, 21 de mayo de 2010

En mi semana ¿romántica?

Confieso que toda, toda, toooooooooda la semana me la he pasado viendo o leyendo algo relacionado con Jane Austin.

Vi la película de "Orgullo y Prejuicio" (por milésima vez) en la televisión (también tengo el DVD, pero esta prestado) y de ahí se desato esa necesidad de buscar, leer o ver sus historias.

Continué con Orgullo y Prejuicio la serie, (esa donde sale Colin Firth como Mtr. Darcy).


Después continué con Sentido y Sensibilidad tambien la serie... y ¿por que no? ya que estaba en eso, de una vez me aventé la Pelicula del mismo nombre.

Estoy leyendo nuevamente el libro de Orgullo y Prejuicio, o bueno, mejor dicho, estoy leyendo solamente mis pasajes o capítulos favoritos. Porque el libro no lo puedo leer completo desde que relaciono inconscientemente a Lydia con Voldemort. :/

Además también vi la pelicula de "Becoming Jane" con Anne Hathaway y James McAvoy (ese hombre también me derrite... aún como un fauno). De hecho en este momento estoy bajando la de "Expiación" donde sale con Keira Knightley (otra de mis actrices favoritas).



Acabo de terminar de ver "Persuasión".

Después de casi acabar con mis pulmones de tanto suspiro, siento que no debí verla.

Ahora creo en las "segundas oportunidades".

Y es que ¿como no creer en las segundas oportunidades cuando toda la semana me la he pasado con este tipo de historias? Además, ¿puede alguien no creer en las segundas oportunidades cuando ves al capitan Wentworth, que, aún a pesar de su "resentimiento" y su corazón roto, sigue enamorado de Anne?

Sea como sea, necesito una película violenta para bajarme de esa nube en la que creo que todas las historias de Jane Austin me "quedan" en algún sentido.

Tendré que ver, no se... "Saw"... o tal vez "Hostal" o alguna solo de acción futurista donde salga Bruce Willis.

Decidido: veré "El sustituto".......

....... pero........

...... primero veré Emma... ya estoy en esto de las novelas de Jane Austin ¿que más dá otra? Jijijiji

Nos estamos viendo.

Un beso,

Lizbeth ;)







p.d. Por cierto, este es el blog recomendado si quieren ver historias de época o novelas o series (aunque sean antiguas). Muy buen material. Recomendado para los románticos anónimos, como yo.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Demostrando el cambio

Curiosamente ayer, o mejor dicho hace unas horas, descubrí los límites de mi maldad. Porque una cosa es ser malvada y zorra, y otra muy diferente es ser zorra, víbora y puta.

La historia:

Me encontraba cómodamente bañándome cuando mi hermana menor me aviso de que tenía visita. 

- ¿Quién es? - pregunte desde el baño

- "Fulano de tal" - (Omitiré el nombre por respeto) 

- Me estoy bañando – (¬¬ si lo sé… pero lo grite para que me alcanzara a escuchar Fulano), creí que se había ido y seguí disfrutando de un largo baño, (estaba haciendo calor y no me quería salir de la regadera) mientras, pensaba en mi extraña relación con Fulano.

Fulano es un amigo con el que compartí mi último año en la primaria, es decir cuando tenía 11 años, y él estaba "profundamente" enamorado de mí pero yo de él no. Cuando nos separamos, en la secundaria, no nos vimos mucho y cuando nos vimos de nuevo me di cuenta de que me gustaba, pero él tenía novia, así que seguimos como amigos.

Dejamos de frecuentarnos y luego de un tiempo (un año o dos) volvimos a frecuentarnos por casualidades del destino. Fue cuando descubrí que seguía gustándome y un poco más, era mi "obsesión" (a falta de una palabra mejor) de adolescente. Tanto así que con mis tiernos 13 o tal vez 14 años de edad yo estaba completamente convencida de que si no perdía la virginidad con él me convertiría en monja (Lo sé, da risa).

Los años pasaron, los novios y las experiencias también. Cuando nos volvimos a ver yo tenía tal vez 17 años y mi obsesión estaba más que olvidada. Platicamos a gusto y volvimos a retomar la amistad "pura y sincera".

Él tenía una relación semi-seria... yo estaba ocupada divirtiéndome y viviendo mi vida como para preocuparme por algo.

Nos volvimos a "separar" un par de años más; sin embargo cuando nos veíamos, en algún lugar, siempre existía este tipo de coqueteo entre nosotros que no me permitía olvidarlo por completo, hasta que un día me lo encontré en un bar.

Lo salude y me dijo con una sonrisa de oreja a oreja: ¿Recuerdas a Liz?, nos casamos, así que felicítame, pero primero deja que te presente formalmente a mi esposa. Creí, obviamente, que bromeaba, pero cuando vi a la novia (que yo ya conocía y que para colmo se llamaba igual que yo) con la que mantenía una relación semi- seria y me sonrió me di cuenta de que era totalmente cierto.

Al principio me cayó como balde de agua fría, pero me compuse, le sonreí y los felicite cordialmente. Por suerte ahí tenia a mis amigos los cuales fueron a mi rescate al ver mi sonrisa congelada en el rostro (una que daba miedo, de tipo guasón) y me sacaron de ese bar alegando asuntos "importantes" que resolver.

Ciertamente no sentía un fuerte sentimiento hacia Fulano, pero aún así, me choqueo. En aquel entonces tenía 20 años, creo. Y él también, ya que somos de la misma edad, y hasta del mismo mes. 

Como sea, el destino nos volvió a separar y esta vez de una manera, a mi punto de vista, definitiva. Soy de las personas que raramente mantiene una amistad con "personas casadas" y menos aún si son hombres. Me da una especie de miedo que mi naturaleza "malévola" vaya a salir en esos casos (como ya lo ha hecho antes).

Fulano y yo nos encontramos varias veces cuando me enteré del embarazo de su esposa, pero la verdad es que eran encuentros "sin sustancia".

Casi un año después, él se encontraba en proceso de divorcio y salimos a platicar un día, pues yo comprendía que necesitaba de una amiga con la cuál charlar sobre sus problemas matrimoniales.

Mi sorpresa fue que en lugar de hablar sobre eso, terminamos en un café recordando nuestros tiempos de adolescentes cuando coqueteábamos pero nunca nos animamos a nada.

Él me confesó ese día que “nunca me dejaste de gustar pero conforme pasaba el tiempo me enamoraba cada vez más de ti, y tu, como siempre, te la pasabas con esa coraza de hierro protegiendo tu corazón y nunca me permitiste que entrara, así que mejor la deje por la paz” (lo cito textual).

Me reí por sus palabras y se molesto mucho, me reprocho que siempre me tomaba todo lo que él decía a modo de broma, me disculpe al ver que verdaderamente le afectaba y para reparar un poco la, a mi punto de vista, humillación, le conté que era mi obsesión de niña. Y también, sobre mis planes, de aquel entonces, de perder la virginidad con él.

Como era de esperarse los dos soltamos la carcajada al sentirnos tontos, al “querernos” tanto y nunca animarnos a nada, pero es que, éramos “niños” le dije y él me dio la razón.

De un momento a otro se quedo serio, se me quedo viendo y me dijo: “Ahora ya no somos niños” y fue cuando me hizo la proposición indecorosa.

No me sorprendió, ni me asusto. De hecho, para ser sincera me halago, pero había algo dentro de mí que no me dejaba aceptar, aún a pesar de que se estaba divorciando y que, ciertamente, me seguía gustando mucho. Así que decline su oferta cortésmente y para aliviar la tensión que se había creado comencé a con él al respecto. Así quedo y nos despedimos como buenos amigos.

Cuando le conté a un amigo muy cercano sobre Fulano, me regañó y me dijo: Te has acostado con peores: con casados, solteros y divorciados, con cuanto baboso se te pone enfrente y te habla bonito sin que te importen los demás y lo que diga la gente… ¿y no te quieres acostar con el que te gusta? Esas oportunidades no se dejan pasar. De verdad que no te entiendo mujer.

Ciertamente, yo tampoco entendia.

Nos dejamos de ver, otra vez, buen rato. Yo seguí con mi vida y él con la suya. Hace poco más de un año o tal vez menos, me enteré de que al final no se divorcio y sigue casado con mi “tocaya”. Y también que entro al ejército nacional. Dos cosas que, la verdad, me sorprendieron bastante. Fulano siempre fue un rebelde, un metalero, con un poco de punk  (hasta tenia piercing en la nariz, la lengua, la ceja y la oreja) de esos hombres a los que no les va eso de ser “FUERTES, FORNIDOS Y FORMALES” o tan rigidos y responsables como el ejercito “requiere”.

Desde entonces manteníamos una amistad, superficial. Solo nos veíamos de vez en cuando y de “larga distancia”. Ni yo me le acercaba, ni él a mí. Y mucho menos si su esposa y su hermosa bebe estaban cerca.

Pensaba en todo esto mientras seguía bañándome cuando escuche su voz muy cerca del baño que decía: “¡Todavía no terminas de bañarte!”. Me sorprendí y solo puede responder: “¿Me estas esperando?”

- ¡¡Que ganas tienes de verme!! Claro que te estoy esperando, apúrate, mientras estoy platicando con tu mamá.

Me dio risa. Mi mamá y él siempre se llevaron muy bien. Fulano es una de esas pocas personas que hacen reír a mi mamá y disfrutan de su compañía.

Cuando finalmente salí a su encuentro, aun con el cabello mojado y estilando nos dimos un largo abrazo, y mi mamá y mi hermana menor entraron a la casa dándonos privacidad.

Comenzamos una plática muy amena de reconocimiento mutuo (¿que has hecho? ¿como has estado? ¿cuanto tiempo te quedas? ¿que planes tienes?).

Supe, de boca de él, que seguía casado, pero no tenía una  relación con su esposa, que no se divorcio por asuntos de índole “social” pero que llego a un acuerdo con Liz. Ella le permitía que estando fuera del estado, se la pasara con otras, siempre y cuando  nadie (de la familia) supiera. Es decir, estar divorciados, pero sin el papel que lo avala.

(Me pareció estúpido y se lo hice saber).

Pero que, aún así, era un padre responsable y que a su hija nunca le faltaba nada y que parte del motivo por el que no formalizaba el divorcio era porque perdería la custodia y no tenía tiempo de estar en batallas legales.

- Además –me dijo- me la paso todo el año fuera viajando por todo el país, solo hablo por teléfono para ver como esta mi hija y saber si necesita algo, así que no es gran sacrificio el estar un mes (lo que le dan de vacaciones) con ella (refiriéndose a su esposa).

-Aún así me parece tonto… pero bueno, muy tu vida.

Cambiamos de tema y no supe de que manera llegamos a hablar sobre aquel día en el café.

Bromeamos al respecto. Y me volvió a hacer la propuesta. Y esta vez, en lugar de declinarla inmediatamente, le sonreí y comencé a jugar “pícaramente” sobre el tema.

- Si weee, pero ¿y dónde?, no puede ser aquí en el “pueblo” porque casi todos nos conocen… –le dije de manera confidencial y semi-bromeando.

- No te preocupes por eso, nos vamos en la moto a un baldío que conozco, pero lo malo es que nos van a matar los zancudos. – respondió también bromeando.

- Ni madres, ¿que tal si nos da Dengue? Mejor piensa en otra cosa… – y me reí estrepitosamente porque nos asusto mi mamá y mi hermana menor cuando salían de la casa.

Se despidieron de nosotros y se fueron dejando la casa completamente sola. Fulano vio esto y comenzó a bromear sobre “la casa sola” hasta que cayo en cuenta y comenzó a preguntarme por mis otras dos hermanas. Le conté brevemente sobre la uva y después entramos en el tema de Voldemort.

Al saber sobre la situación y ver de qué manera me afectaba comenzó a bromear otra vez sobre nosotros. Y me hizo reír cuando dijo:

- Mira, haz de cuenta que pierdes la memoria: Tú eres virgen y yo no estoy casado… ¿va? –y me tomo la mano.

- Solo puedo decirte que necesitas llamarte José para que yo te haga caso... y aún así no te aseguro nada. –

- Bueno pues… ¿entonces quieres ser Magdalena?

- ¿¡La puta!?… ¡¡¡JAMÁS!! –le dije exageradamente.

Nos reímos bastante con mi broma. Pero cuando recuperamos la compostura me dijo:

- Ya en serio Lizbeth, neta que sueño el estar contigo, te juro que soñé, cuando estuve en Nayarit, que estuve contigo… y… y pues para que te cuento… te vas a reír de mí, como siempre.

Le sonreí afectuosamente y le acaricie la cara. (Fulano es muy cachetón).

- Te juro, que si no fuera porque estas legalmente casado, ni me la pensaba, pero… ya no soy la misma de antes, y a ti te gusta el recuerdo de la que fui un día. Si de verdad me conocieras, te apuesto que, tal vez, ni me saludarías.

- ¿Tanto?… Neeee… si, acepto que has cambiado, pero sigues siendo aquella Lizbeth de la que me enamoré en la primaria, que en la secundaria y la preparatoria nunca me dejo quererla bien… aquella con la que tengo asuntos pendientes desde hace casi dos años … y aquella que termina bateándome bien bonito y sigo como baboso tras ella cada vez que vengo a Ocotlán.

- Jajajaja… Gracias… de verdad… pero no. Simplemente no puedo.

- Ps ni pedo... ya que… – dijo semi agüitado – buscaré entonces a tu hermanita… y la acosaré… de todas maneras se parece a ti.

Lo golpeé en el hombro y lo amenacé si se le acercaba a mi hermana. Seguimos “jugueteando” hasta que dijo que se tenía que ir.

Comenzó a apearse en su motocicleta y se despidió de mí, no sin antes robarme un beso.

No me molesté, y para ser sincera me hubiera gustado que durara más, pero supongo que un beso robado dura lo que tiene que durar.

Festejó su “logro” y dijo con una sonrisa de oreja a oreja:

-No me iba a quedar con las ganas esta vez. Nos vemos luego. Adiós.

Y se fue con el sonido atronador de su motocicleta.

Me reí para mí misma y entre en la casa con un cálido sentimiento de agradecimiento, halago y nostalgia.

Pero con una sonrisa en mi rostro por saber que un amigo del pasado aún guarda “tiernos y lujuriosos” sentimientos hacia mí.

Y también porque ahora estoy segura de que lo que publiqué en la entrada pasada no fue por un momento de arrebatador de arranque  positivista y fiereza. Si no porque he recuperado el control de mi misma.

Porque una cosa es ser malévola, zorra y coqueta... y otra muy diferente es ser una víbora y puta.

 

Nos estamos viendo.

 

Liz ;D

lunes, 17 de mayo de 2010

¿En que momento cambié?

Hoy me sentí como una amanzona nuevamente. Curiosamente no tengo razón para sentirme así porque hoy me la pase acostada todo el día, viendo el techo y sin pensar en nada.

El hecho de sentirme así fue revelador, porque me di cuenta, de que he vuelto a ser yo. Es más he mejorado en mi YO.

Tal vez volveré a ser aquella adolescente fría y calculadora (toda una víbora) pero esa es mi verdadera esencia.

Desde que comencé este blog, lo hice como la niña buena, dulce y deprimida que estaba siento sobrepasada por la realidad.

Pues esa niña sigue dentro de mí, ( es la que no deja que me “pase de lanza” a veces); pero mi verdadera forma de ser es diferente.

Soy una mujer fuerte, siempre lo he sido. (Lo heredé de mi mamá) Y también soy orgullosa (herencia de mi papá). Y lo soy por auto imposición. No porque las “circunstancias me hayan obligado”.

Siempre he decidido quien ser y por lo regular soy “LA MALA”, y me gustaba mucho.

Cuando era adolescente todos decían que yo era como tipo “Gótica”… y que daba miedo. Y lo curioso es que me gustaba dar miedo.

Ahora de adulta no llegaré a ese extremo, pero si quiero que las cosas que pasen sean porque yo lo decidí así y no porque “se dio” de esa manera.

Quiero volver a controlar las circunstancias. Quiero volver a ser dueña de mí, de mi cuerpo, de mi mente, de mi alma… de mis pensamientos, de mis letras.

Por que leí en un blog que “no escriban jamás pensando en la crítica, en los amigos o parientes, en la dulce novia o esposa. Ni siquiera en el lector hipotético” y también que: “No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.

Quiero ser y escribir para la verdadera LIZBETH, aquella a la que te convenía tener como amiga… y no como enemiga.

Pero tampoco quiero tener amigos solo por dar miedo, quiero tener amigos porque me los merezco y porque ellos me merecen.

Ahora soy diferente, pero soy igual. Soy más exigente en todo. Soy la nerd, soy la zorra, soy la madura, soy “la mama de los pollitos”, soy la inteligente, la dedicada y muchas veces la “amargada”, soy todas esas que conociste antes. Solo que hay una pequeña diferencia. Esta vez soy, lo que quiero ser.

Y también soy, debo decirlo, aquella con la que no se juega.

Después de esta etapa negra que casi se comió toda mi existencia en la universidad he decidido que, desde ahora, yo controlaré mis pensamientos y mis estados de ánimo.

Y si no tienes bien definida tu personalidad, y no me conoces lo suficiente, o simplemente no crees poder conmigo, desde ahora te advierto: mejor aléjate de mí, porque también soy la manipuladora.

¿Crees aguantarme el paso? Sabes que no bromeo.

Así que ya termino la etapa de lamentación, depresión y confusión. Empieza la etapa de acciones y decisiones.

La “etapa de transición” descrita en el párrafo 6 de la anterior entrada donde “me describo” ha terminado.

He tenido suficientes experiencias (buenas y malas) para tomar el camino que, para mí, es el adecuado, el que más me conviene, y tal vez, el que no te guste.

Así que díganme,

¿Quién se sube a mi tren?

Jajajajajajajaja

Nos estamos viendo de cerca.

Un beso. ;)

sábado, 15 de mayo de 2010

Hoy hace mucho tiempo..

Hace siete años que te conocí.

Hace cuatro años que cambiaste mi vida.


Y aunque no lo quiera reconocer....

aún en contra de mi lógica....

....de mi sentido común y

... de mi voluntad....

te extraño

.............................................................................................. aunque ya no te quiera.

¿es eso posible?

lunes, 10 de mayo de 2010

La canción de mis recuerdos

Escuche esta canción fuera de mi casa hace como una hora.

Se que fue H. Esta era "nuestra" canción.

Después de buscarla y escucharla nuevamente la nostalgia se apodera de mi.

Pero no lo suficiente.

Agradezco el recuerdo, mas no la dedicatoria.






Prende la luz que tengo miedo de no verte más
acariciarte y te vas
Qué más puedo esperar?
si tal vez no lo ves
lo que hay dentro de mi.

Prende la luz quiero tener tu mano y no soltar jamás
sentir respirarte otra vez
con eso me quedaré.

Me dejaste otra vez dormir sin ti
entre sueños creí tenerte aquí
desperte y no encontré el sueño aquel.

Prende la luz
quiero tener tu mano y no soltar jamás
sentir respirarte otra vez
con eso me quedaré.

Me dejaste otra vez dormir sin ti
entre sueños creí tenerte aquí
desperte y no encontré el sueño aqueeeeeeeeeel

Prendeme la luz..
Enciéndeme..
Ayudameeeeee..

Prendeme la luz..
Avientame que volareeeee.

Prendeme la luz..
Enciendeme..
Ayudameeeeee..

Prendeme la luz..
Aviéntameee que volareeee eeeeeeeeeeeee.

domingo, 9 de mayo de 2010

Yo quiero y merezco, ¿tomo o me das?

Leí en algun lugar, (el secreto) que:



Cuando veas algo que quieres en tu experiencia, piensa en ello, encuentra lugar para sentirlo, habla de ello, escríbelo, llévalo a tu realidad.


Entonces obedeciendo esta idea:

Quiero una computadora portatil.

Una cuenta en el banco con dinero.

El disco CD/DVD de Yanni Voces.

Terminar con honores mi tesis.

Recuperar la verdadera amistad.

Escribir ese libro que ronda en mi cabeza.

Ser una periodista reconocida por su trabajo.

Ser una mujer independiente.

Manejar mi vida basada en buenas decisiones.

Un celular decente. 

La maestría en Criminología.

A esa persona especial que me considere su igual en todos los sentidos.

"Ese" vestido para mi graduación.

Y principalmente


LA PAZ MUNDIAL (y si llega en una Hummer mejor)



JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA

viernes, 7 de mayo de 2010

Unas cuantas dudas (Las cinco del viernes)



Leia viejas entradas de otros blogs y me encontré con "Las cinco del viernes" de VGGirl. Ella cada viernes escribe cinco preguntas con sus respuestas y ustedes, adorables lectores, también deberían responderlas (Veré si de esta manera los obligo a comentar). Es como una especie de "chismografo virtual muy corto". He aquí las primeras preguntas que me plagié.


1) ¿Acostumbras a protestar o criticar por todo aquello que no te gusta?
Por supuesto. Si no me gusta, lo primero que hago es criticar o protestar. Tengo el instinto de contradecir a todo y a todos. Pero también siempre he dicho: "SI TE OPONES ¿QUE PROPONES?" Es uno de mis "lemas". Creo que el solo hecho de criticar u oponerte no crea soluciones. Solo agrava el problema.

2) ¿Discutes acaloradamente incluso con tus amigos?
Todo depende de que tema. Pero suelo ser muy apasionada con mis opiniones. Así que la respuesta corta sería: ¡SI!

3) ¿Cuando fué la última vez que te quejaste por algo que no te gustó? 
Uff. No llevo una bitácora de casos, pero supongo que la más trascendental sería ayer cuando hablaba con Di y M, sobre el hecho de que no me gustaba como me estaba tratando cierto amigo y tome una decisión al respecto. (Si lo lees, sabes que hablo de ti así que: "necesitamos hablar")

4) Si te enfadas de verdad... ¿Cómo reaccionas?
Tiendo a llorar del coraje. Pero si estoy "en el momento cumbre de la pelea" puedo "fingir" una calma total y estoy callada, escuchando todo, pero mi mente esta buscando las palabras mas hirientes o la manera (mas "víbora") para atacar.

5) ¿Por qué respondes a las 5 del viernes?
Porque es viernes, debía actualizar el blog con otra historia, pero no me sentí "bien" al escribir. Así que preferí una banalidad semi- importante. 




He ahí las respuestas. Así que contesten las suyas. No es mucho, solo son cinco. (No me hagan quedar mal: ¡RESPONDAN!) ¡¡¡O tendré que ir a sus casas a obligarlos!!!


Un saludo. 


Nos estamos viendo. 



Lizbeth ;)